La solución a tus problemas
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Una vez leí una frase que decía "es mejor enfocarse en la solución y no sólo en el problema". Si bien la frase intenta ser de aliento, una más profunda reflexión nos lleva a darnos cuenta de que muchas veces no es posible enfocarse en una solución, porque no la tenemos o incluso a veces no está a nuestro alcance. Tengo bastante simpatía por las matemáticas y los problemas lógicos, así que pensé en cómo se presentan muchas veces los problemas matemáticos y cómo éstos nos pueden ayudar a enfrentar diversas situaciones y problemas de la vida:
Usar las herramientas disponibles
Muchas veces la solución a un problema es sencilla y simple. Se nos presenta la suma 2 + 2 = ? Aquí no hay mucho que pensar, si hemos aprendido a hacer operaciones básicas, la solución es hacer la suma y nos da como resultado "4". Ahora bien, supongamos que la cuenta es un poco más difícil para resolver, tenemos, en lugar de una suma de dos números de un dígito, una multiplicación de dos números de tres dígitos: 378 x 819 = ? Aquí la cuenta no es tan fácil de resolver mentalmente, algunos tendrán que tomar lápiz y papel y hacer el procedimiento, otros la resolverán con una calculadora, quizá alguien muy entrenado pueda mentalmente llegar a la solución (309.582) en un instante. Se pueden usar distintos métodos, pero al final llegar a la misma solución. El que está entrenado en matemáticas podrá resolverlo sin otro apoyo más que su cerebro, pero otras personas usarán de las herramientas disponibles: lápiz y papel o calculadora. Así que, si no tenemos la capacidad de resolver un problema, pensemos qué herramientas nos podrán servir para dar con la solución.
Pedir un consejo para hallar la solución
Volviendo al caso de la cuenta anterior, supongamos que estoy al lado de un "genio" de las matemáticas que ya en otras oportunidades me ha demostrado poder resolver al instante este tipo de operaciones, en ese caso podría tan sólo preguntarle la respuesta y ya tener la solución. Si el asunto es importante, quizá tomaría una calculadora para hacer la verificación, pero si ya tengo confianza en su capacidad, quizá ni siquiera haga eso. Si trasladamos esto a los asuntos de la vida, nos puede enseñar sobre la importancia de consultar a gente confiable y experimentada en el caso que tengamos un problema del cual no tenemos una solución aparente o inmediata. Aún si sabemos qué camino tomar para resolver nuestro problema, el consejo de alguien que sabe y que ya ha pasado por lo mismo puede ahorrarnos muchísimo tiempo. En este sentido, podemos tomar consejo primeramente de Dios y también de gente experimentada en el área donde buscamos sabiduría, especialmente hermanos en Cristo con sabiduría y madurez.
Sin duda la mayor fuente de sabiduría en el Universo es Dios, así que, aun cuando un problema pueda parecer sencillo, nunca está de más pedir confirmación a nuestro Padre. El mayor acto de sabiduría ante todo problema es primero preguntar a Dios.
En toda situación que pueda causarnos algún tipo de ansiedad o preocupación, la Biblia nos dice que presentemos nuestra petición a Dios en oración. El consejo de Dios será lo más valioso que podamos adquirir ante cualquier problema.
Pero no sólo a Dios deberíamos pedir consejo ante una dificultad. Dios nos ha creado para ser interdependientes, para que nos ayudemos y aconsejemos unos a otros, para que crezcamos y nos fortalezcamos juntos, como una unidad:
Estos versículos nos hablan de cómo Dios creó un "cuerpo" espiritual cuya cabeza es Cristo. Cristo, a su vez, constituyó diferentes funciones específicas dentro de la Iglesia con el fin de que crezcamos juntos, en la unidad de la fe y del conocimiento de Cristo y así no ser engañados y llevados por todo "viento de doctrina". En otras palabras, para no andar de acá para allá creyendo una cosa un día y otra cosa otro día, sino que tengamos firmeza en la fe. Pero esto no se hace individualmente sino que "todo el cuerpo... recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros..." No es una labor de una sola persona, el diseño de Dios implica que nos ayudemos unos a otros.
Estos tres versículos nos señalan también la importancia de tener el consejo de otras personas antes de ejecutar un plan. En el primero vemos que la soberbia es enemiga de la sabiduría, porque no admite consejo. En el segundo se insta a aceptar el consejo, y el tercero nos habla de "hacer guerra" con estrategia y consejo. Muchas veces las situaciones en la vida se plantean como una "guerra" y aunque ir corriendo al frente de batalla puede parecer muy heroico, esa puede ser la forma más rápida de perder la guerra, lo mejor es siempre armar un plan, una estrategia y pedir consejo a quienes consideramos más sabios.
Por supuesto, a la hora de pedir consejo, siempre debería ser a quienes realmente sean sabios en el área de necesidad en particular y que aconsejen según la voluntad de Dios.
Así que, siempre que vayamos a pedir un consejo, ¡que no sea el consejo de un impío! Hay gente que aparenta ser sabia, pero su corazón está lejos de Dios y su consejo nos podría llevar por caminos injustos, caminos de perdición. La Biblia aquí nos dice que es "bienaventurado" aquél que no sigue ese tipo de consejo.
Resolver el problema paso a paso
No siempre la solución a un problema es sencilla e inmediata y no siempre se puede resolver dando un único paso. En matemáticas los grandes problemas requieren grandes soluciones. Hay problemas matemáticos que han tomado décadas de análisis de las mentes más brillantes del mundo. Hay fórmulas en la física, la química y otros terrenos que requieren de matemáticas muy complejas. Existen problemas y ecuaciones que se deben resolver paso a paso, incluso podemos encontrar un problema dentro de otro problema y cada parte debe resolverse paso a paso.
X (3/2 + ½) + 2X + (24:12 - 2)2 -- (53 -- 120) x 5 = 2X + 15
Las matemáticas tienen ciertas "reglas" para resolver este tipo de problemas. Los matemáticos han desarrollado métodos para resolver este y otro tipo de problemas de modo sistemático, una falla en el procedimiento nos llevará a una solución errónea. En este ejemplo primero hay que resolver los exponenciales directos y las cuentas que están dentro de los paréntesis. La norma dice que se resuelven las divisiones y multiplicaciones antes que las sumas y restas, habiendo hecho todas las cuentas luego hay que despejar la X para poder dar con un resultado. Hay una serie de pasos a seguir que si se hacen inapropiadamente cambiarían el resultado, de hecho, uno de los errores más frecuentes en los exámenes es no prestar atención a un signo (-) y cambiar la suma por una resta o viceversa, esto cambia por completo toda la cuenta.
En la vida sucede algo parecido, muchos de los problemas que enfrentamos son de difícil resolución, no tienen una solución sencilla y directa, sino que requieren ir paso a paso, y prestar mucha atención a cada detalle. Este tipo de problemas requiere de mucha paciencia, es común en nosotros querer resolver todo ¡YA!, pero nos vamos a encontrar con que muchos de los grandes problemas de la vida nos van a exigir ir paso a paso.
En las matemáticas hay problemas tan complejos que, a simple vista, parecen imposibles de resolver, pero cuando se los analiza y resuelve parte por partes resultan tener una solución que no es tan complicada, sólo requieren un poco más de tiempo. Muchas veces lo complejo es complejo porque lo miramos como un conjunto, pero cuando lo vemos parte por parte comenzamos a ver con claridad cuál sería la forma de resolverlo.
Para todo problema en la vida será necesario que seamos pacientes, pero no perezosos, ser pacientes para ir resolviendo un problema paso a paso no es lo mismo que no hacer nada y esperar a que el problema se resuelva solo. Quedarse mirando el problema no va a ayudar a resolverlo, hablar todo el tiempo del problema no lo resolverá, preocuparse desmedidamente tampoco lo resolverá. Es necesario idear un plan de acción, consultar con Dios y con otras personas. Si no está a nuestro alcance la resolución del problema, no hay mucho que podamos hacer, pero si ya hemos hallado la forma de abordarlo ¡hay que poner manos a la obra!
Aquí están ambos componentes: diligencia y paciencia. Incluso en asuntos espirituales, estos dos "componentes" no puede faltar.
En el versículo 1, las palabras "tenedlo por sumo gozo" deberían traducirse como "gobierne el completo gozo", esto lo he trabajado en más detalle en el artículo "Gozo en medio de la adversidad". Pero lo que quiero señalar en este caso es el hecho de que Santiago dice que la paciencia debe tener "su obra completa". Esto significa que, si hoy tenemos paciencia, pero mañana abandonamos el plan de acción propuesto, al final no solucionaremos nada. El versículo 5 nos promete que Dios siempre va a dar la sabiduría para salir de una adversidad que se nos presente en la vida, sin embargo, "sabiduría" no implica que Dios va a solucionar todo. Muchas veces Dios sólo da eso: sabiduría, pero espera que nosotros hagamos nuestra parte. Esto nos ayuda a crecer, a madurar, a volvernos personas sabias y útiles al mundo.
Esto es muy importante a tener en cuenta a la hora de enfrentar una gran adversidad en nuestras vidas. El fin de todo no es esta vida, sino la vida futura, en el reino de Dios. Como cristianos tenemos la esperanza de vivir para siempre en el reino de Dios, ya sin dolor, pesar, adversidad, maldad, enfermedad, ni nada malo. Esta esperanza es la que nos fortalece y nos ayuda a tener paciencia en medio de gran adversidad. Con esta esperanza podemos hacer frente a las adversidades con paciencia, muchos problemas tendrán su resolución en este tiempo, algunos, sin embargo, no se van a solucionar en esta era, sino en la era futura en el reino de Dios.
Prepararse adecuadamente
Algo importantísimo a la hora de enfrentar un problema, especialmente si es uno grande, es estar preparado. Previamente vimos que es necesario usar las herramientas apropiadas para poder resolver un problema, pero aun teniendo esas herramientas, de nada me sirven si no sé cómo utilizarlas. Si voy a usar lápiz y papel para resolver una cuenta, debo saber al menos cómo se hace el procedimiento, si voy a usar una calculadora, tengo que por lo menos saber usarla. Incluso si tenemos las mejores herramientas necesitamos de preparación, y mientras más preparados estemos, más facilidad tendremos para resolver el problema.
A muchas personas se les presentan muchas veces problemas en la vida que los abruman y se quejan contra el entorno o incluso contra Dios por estar en un problema del cual no pueden salir, sin embargo, no aceptan su propia responsabilidad al no haberse preparado apropiadamente cuando tuvieron la oportunidad. Por ejemplo, piensen en ese niño que llega al examen de fin de trimestre y le dan para resolver una ecuación. El maestro les ha dado a todos los niños el conocimiento adecuado para resolver el problema, les ha hecho practicar la resolución de ejercicios similares y al llegar el fin de trimestre el alumno debería ser capaz de resolver el problema sin dificultad, sin embargo, este alumno no ha prestado atención en clases, no ha hecho su tarea, no ha estudiado durante el trimestre, llegó el día anterior al examen y pidió a un profesor particular que le ayude a comprender el tema, el profesor particular hizo lo mejor que pudo, pero es casi imposible compensar en un día lo que no se hizo en tres meses. Como resultado el alumno está frente a un problema que le es imposible de resolver. Quizá tenga lápiz, papel e incluso la calculadora con él, tiene todo el equipo necesario, pero no sabe cómo se resuelve el problema. Ya no hay nada que pueda hacer, su negligencia lo hará reprobar el examen.
Así nos pasa también en los problemas y adversidades de la vida, nos tomamos la vida a la ligera, perdemos el tiempo en ocio y banalidades y cuando viene la adversidad no sabemos cómo salir. Muchas veces esto resulta en que la gente busca "métodos alternativos", e incurren en inmoralidad o ilegalidad para poder resolver aquello que habrían sido capaces de resolver de manera correcta si tan sólo se hubiesen preparado como corresponde, pero estos caminos sólo empeorarán las cosas.
El consejo de las Escrituras es a adquirir sabiduría, ante todo. Más que cualquier posesión, más que el dinero, más que la riqueza, la gloria, la fama. Proverbios 2:5 nos habla de buscar la sabiduría "como a tesoros escondidos". No se trata sólo de leer un par de versículos cuando tengo tiempo libre e ir a la reunión todos los domingos, se trata de que la sabiduría de Dios sea una prioridad en nuestra vida.
Tan importante es la sabiduría que aquí el escritor de proverbios (inspirado por Dios) enfatiza la importancia de hallar la sabiduría haciendo una personificación de ésta. Aquí la sabiduría "habla" como si fuera una persona, de este modo Dios quiere dar a entender cuán importante es buscar la sabiduría.
Dios no puede ser burlado, Él sabe bien qué es lo que estamos sembrando en nuestras vidas. Si sembramos para Su reino, haciendo Su voluntad, obtendremos buen fruto y bendición, pero si sembramos para nuestros deseos carnales egoístas, no esperemos luego cosechar un buen fruto. Dios no puede ser burlado, si estamos sembrando cosas carnales, no recibiremos la bendición espiritual de Dios. Si hemos sembrado para la carne, de la carne tendremos el fruto y no de Dios.
Pero ¡a no desalentarse! Si has hecho todo mal en la vida y sientes que estás cosechando malos frutos por causa de una mala siembra, la Biblia dice que Dios es fiel y misericordioso. Hay que arrepentirse y cambiar lo que esté mal. Sin duda parte de las consecuencias de haber actuado mal habrá que recibirlas, pero si vamos a Dios de corazón y decidimos rectificarnos, Dios acompaña a ese cambio y nos restaura.
Así como el buen maestro intenta dar a sus alumnos el conocimiento apropiado para aprender a resolver los ejercicios y que éstos, a su vez, puedan más adelante ayudarle a resolver situaciones prácticas de la vida, Dios también intenta disciplinarnos para prepararnos para ser útiles, eficientes y muy bendecidos:
Ninguna disciplina parece causa de gozo al momento de ponerla en práctica, pero causa gozo cuando se ven los resultados. El atleta que se levanta a las 5 o 6 de la mañana para entrenar seguramente hace un gran esfuerzo, quizá preferiría quedarse durmiendo unas horas más, pero hace ese esfuerzo para ir desarrollando su musculatura y su resistencia física, cardíaca y respiratoria, con el tiempo eso le hará capaz de poder entrar a un nivel competitivo en el deporte o disciplina en el que quiera participar.
Muchas personas admiran a los músicos virtuosos, pero detrás de una perfecta ejecución de un instrumento hay cientos de horas de tediosa práctica. Sin duda es admirable el cirujano capaz de hacer un corte preciso y manipular un órgano humano con la delicadeza necesaria como para hacer un trasplante y salvarle la vida a una persona, pero detrás de esa habilidad hay años de estudio, práctica y perfeccionamiento, y muchas veces una experiencia adquirida con cientos (o incluso miles) de horas de trabajo, a veces durmiendo poco y enfrentando situaciones durísimas, como es ver las más horribles enfermedades en el ser humano y enfrentarse al hecho de que a veces las operaciones no salen bien y la persona fallece.
Cada área de disciplina lleva un pesar, pero todas, al final, traen también un motivo de gozo si uno es paciente en mantenerse bajo esa disciplina. Sería muy necio que alguien se presente queriendo competir en las olimpíadas en carrera de 100 metros si nunca ha corrido y no ha dedicado tiempo a entrenarse. Sería una negligencia total que un músico se presentara a tocar en un recital sin jamás haber ensayado los temas, con toda probabilidad haría el ridículo frente a todos. Del mismo modo, no podemos pretender poder afrontar los problemas que se nos presentan en la vida si no dedicamos tiempo adecuado a prepararnos y equiparnos bien con la sabiduría de Dios, la cual nos ha dejado en las Escrituras Santas.
El equipo provisto por Dios
Parte del equipo necesario para vivir en esta vida y afrontar las adversidades adecuadamente es tener puesta la armadura provista por Dios. Esta armadura es una armadura para la mente y el corazón, provista por Dios para hacer frente a las batallas espirituales.
Entre las partes de la armadura tenemos la verdad de Dios que actúa de "cinturón", nos sostiene bien erguidos y sostiene a las otras partes de la armadura, sin la verdad de Dios en nuestro corazón es muy difícil mantener la firmeza ante situaciones adversas. Luego se habla de la "coraza de justicia", comprender la justicia de Dios actúa como "coraza" que protege el corazón de una persona. El evangelio de Dios, bien comprendido, es el calzado que nos ayuda a movernos rápidos y estar bien parados en la vida. La fe es el escudo que nos protege ante los ataques del enemigo. La salvación es el casco que protege nuestra mente, nuestros pensamientos. Y la Palabra de Dios es nuestra espada, con la cual ponemos en acción el poder de Dios para derrotar al enemigo. Por último, el apóstol Pablo nos insta a orar en todo tiempo, jamás debería faltar la oración de nuestras vidas.
Lo que importa es el reino venidero
El resumen, hemos visto cuatro aspectos a tener en cuenta a la hora de intentar resolver un problema:
Finalmente, debemos saber que este mundo está condenado a la destrucción, las Escrituras nos dicen que las cosas irán de mal en peor y es muy probable que en la vida nos topemos con problemas que no puedan ser resueltos en esta era. La muerte de un ser querido, por ejemplo, no es algo que podamos resolver. La "paz" en el mundo, no es algo que podamos lograr en esta era. Hay cosas por las cuales sólo nos queda esperar en Dios, hasta que Dios haga un nuevo cielo y nueva tierra y solucione definitivamente todo problema y erradique para siempre toda maldad.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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