Las recompensas de Dios en el futuro
Tabla de contenidos
En este artículo veremos qué dice la Biblia sobre las recompensas de Dios da a los creyentes que hacen Su obra, especialmente esas recompensas que dará en el futuro, en Su reino venidero.
No hay condena para los creyentes
Aquí la palabra "condenación" es en griego katakrima. Esta palabra se usaba antiguamente en el ámbito legal para referirse al resultado de un juicio, incluyendo tanto la sentencia como la ejecución, de ahí que pueda traducirse como "condena", pero también como "castigo" o "sentencia". Lo que nos está diciendo este versículo es que no hay condena o sentencia para los que "están en Cristo Jesús".
Esta misma palabra griega la encontramos en el 5:16 y 18:
La condena vino a toda la humanidad por medio de la transgresión de un solo hombre (Adán), y por eso es justo que por medio de un solo hombre (Jesús) venga la justificación. La "condena", entonces, se refiere a la muerte final, la "sentencia" que pesa sobre toda la humanidad es no poder entrar en el reino futuro de Dios a causa del pecado, pero por la fe en Jesús el pecado es perdonado y la condena anulada.
Por lo tanto, los que hemos creído en Jesús como Señor no tenemos que preocuparnos por ser condenados a muerte. No vamos a ser echados "afuera", a las tinieblas, ni vamos a recibir el castigo del lago de fuego, ni tampoco vamos a ser destruidos en el Gehena. ¡Nuestra condena fue anulada por el sacrificio de Jesús!
Nosotros (los cristianos) no tenemos que preocuparnos de entrar en el juicio de los injustos y pecadores (que será para condena y destrucción). Pero habrá otro juicio de Dios sobre los creyentes, que será para recompensas. En este otro juicio el peor castigo va a ser no recibir la recompensa que podríamos haber recibido.
Los hijos de Dios seremos juzgados, pero no para ser condenados a muerte, sino para recibir recompensas de parte de Dios conforme a nuestro servicio en esta vida.
Recompensas
Sólo el hecho de poder vivir en el reino milenario y en el final es una recompensa en sí misma, no obstante, la Biblia nos muestra que cada creyente tendrá alguna recompensa según las obras de fe que haya hecho para Dios.
Estos y muchos otros versículos de la Biblia nos muestran que Dios, siendo un Dios justo, va a recompensar las buenas obras que cada uno de nosotros hagamos. A veces Sus recompensas son para el presente, pero muchas de Sus recompensas serán para el reino futuro.
Ninguno de nosotros merecemos vivir para siempre en el reino venidero, eso es un regalo que Dios nos dio por medio de la fe en Jesús, y con eso podríamos decir que ya Dios nos dio más de lo que merecemos. No obstante, Dios, en Su justicia, también va a recompensar de manera especial a los que le sirvieron, obedecieron y le fueron fieles.
El tribunal de Dios y de Cristo
En ambas citas la palabra tribunal es palabra griega es bëma, que refiere primeramente al estrado de un rey o juez desde donde hacía juicio. De ahí la misma palabra se usó para referirse al lugar o momento del juicio.
Romanos nos habla del "tribunal de Dios" y 2 Corintios el de "Cristo", no son dos tribunales distintos, sino que Dios va a juzgar por medio de Cristo.
Jesús mismo dijo que Dios iba a juzgar a través de él. Jesús fue fiel a Dios en todo, así que Dios quiso darle a Jesús la capacidad de juzgar a todos. De hecho, en el reino final también algunos creyentes serán jueces:
Los "santos" se refiere a los creyentes, tal como veremos, en el futuro habrá creyentes que gobernarán y juzgarán en el mundo. Como estos creyentes van a estar haciendo la voluntad de Dios, se puede decir que Dios "juzga" a través de ellos. Del mismo modo, como Jesús va a juzgar con juicio justo y conforme a la voluntad de Dios, el tribunal de juicio es llamado "el tribunal de Dios", porque el juicio va a ser hecho conforme a la voluntad de Dios y, probablemente, con la asistencia de Dios. Apocalipsis 22 nos dice que Dios y Jesús compartirán un trono, así que también es posible que en el tribunal del juicio estén ambos juzgando a los creyentes.
Las coronas
La Biblia usa la palabra "corona" para referirse a algunas de las recompensas que recibirán los creyentes en el reino venidero:
Vemos que Dios le reveló al apóstol Pablo que él recibiría la "corona de justicia". En qué consiste exactamente no lo sabemos, pero es evidente que es un premio especial que él recibirá y también "todos los que han amado su venida". Lo cual implica trabajar para Dios y así avanzar hacia la "venida" de Jesús.
Las palabras "corona de justicia" en el griego están en caso genitivo, en este caso la preposición "de" puede tomar diferentes significados. Aquí es probable que "corona de justicia" se refiera a la "corona justa", como indicando que Pablo recibirá su justa recompensa por su trabajo.
Santiago aquí habla de la "corona de vida", esta corona Dios la ha prometido a los que le aman y perseveran bajo la prueba. Precisamente, cuando nos mantenemos creyendo en Dios aún en las circunstancias más difíciles es cuando demostramos que realmente amamos a Dios. Es fácil hablar bien de Dios cuando todas las cosas van bien, pero cuando hay dificultades se pone en evidencia lo que hay verdaderamente en nuestro corazón.
Dios tiene una "corona de vida" para los que soportan las adversidades sin desviar su corazón lejos de Dios. Nuevamente, las palabras "corona de vida", pueden estar indicando que la persona será coronada con "vida", no sólo recibirá la vida perpetua en el reino, sino también una vida plena.
Aquí Pedro habla específicamente a los "ancianos" (personas espiritualmente maduras y al servicio de Dios) que están "apacentando al rebaño de Dios". O sea, Pedro les habla a personas en función de pastorado, creyentes que están cuidando de otros creyentes y educándolos con la Palabra. Si hacen bien su trabajo, al final recibirán la "corona de gloria". Esto podría estar refiriéndose a tener una gloria extra en el reino venidero por haberse dedicado, en esta era, a edificar y cuidar a otros creyentes.
Como ya vimos, los creyentes seremos arrebatados antes del período relatado en Apocalipsis, no obstante, en ese tiempo también habrá oportunidad de recibir recompensas de parte de Dios. Serán tiempos muy duros para los que queden, pero aquellos que se acerquen a Dios y le obedezcan, recibirán no sólo la vida en la era venidera, sino también recompensas de parte de Dios a causa de su fe.
Reyes y sacerdotes
Ya vimos que Pablo dijo que los santos van a juzgar al mundo, pero hay más que eso, en los reinos venideros (tanto el milenario como el final) habrán posiciones de gobierno y también puestos de sacerdocio, así que, al menos parte de nuestras recompensas tienen que ver con estas funciones.
Vemos que Dios dijo al profeta Isaías que los creyentes en el reino serían llamados "sacerdotes" de Dios.
Aquí Juan habla de cómo constituyó a los creyentes en "un reino y sacerdotes" para Dios y que "reinarán sobre la Tierra". Se puede ver que hay creyentes que recibirán como recompensa el reinado sobre cierto territorio y el sacerdocio. Es posible que el "sacerdocio" se refiera a vivir o trabajar más cerca de Dios.
Como vemos aquí, en el reino milenario habrán reyes y sacerdotes sobre la Tierra y muy probablemente en el reino final también, aunque a veces no se puede ver tan claramente a cuál de los dos reinos se refieren ciertas promesas de Dios.
Pablo previamente habló de la "corona" que Dios le tenía reservada. Aquí dice que él soportaba todo en favor de los escogidos, él pasó por muchas adversidades para poder llevar el mensaje del evangelio a cuantas personas le fuera posible y él sabía que, si perseveraba en su labor, también iba a reinar con Cristo.
Quizá haya más recompensas en los reinos venideros, Dios conoce nuestros anhelos del corazón y seguramente aún puede sorprendernos con muchas cosas, es poco lo que tenemos revelado en la Biblia sobre el reino final, sin dudas Dios tiene guardadas muchas cosas especiales para ese entonces. Lo que sí podemos ver claramente es que habrá buenas recompensas para los cristianos y, sin dudas, lo que Dios nos dará siempre es más de lo que pedimos o llegamos a comprender (Ef. 3:20).
¿Cómo obtenemos las recompensas?
Ya vimos que Dios dará recompensas a los creyentes fieles. La pregunta ahora es ¿qué debemos hacer para obtener esas recompensas? La respuesta sencilla y rápida es: obedecer a Dios y cumplir nuestra función dentro del Cuerpo de Cristo, pero veremos algunos versículos que nos alientan a hacer la voluntad de Dios para recibir Su galardón.
Como vemos, no hace falta ser un profeta o un "súper creyente" para recibir recompensa de parte de Dios. El bien que le hacemos a otros hermanos en Cristo, tan sólo por ser hijos de Dios, tendrá una buena recompensa de parte de Dios.
Cuando hacemos bien en espera de que esa persona nos "devuelva el favor", quizá recibamos la gratitud y favor de esa persona, pero no la recompensa de Dios. Si hacemos el bien a otra persona tan sólo porque amamos a Dios y queremos mostrar Su amor al mundo, tendremos recompensa de parte de Dios.
También es importante entender que "amar a los enemigos" no significa ser totalmente permisivos con su maldad hacia nosotros, significa darles la oportunidad de arrepentimiento, ofrecerles también a ellos el mensaje de salvación para que puedan hacer a Jesús Señor y cambiar sus vidas. Pero no significa dejarnos pisotear por cualquiera que se deleita en hacer daño.
Nuevamente, lo que dice Jesús es que, si damos algo que la otra persona no nos puede devolver, tendremos recompensa de Dios por esa acción.
Pablo aquí dice que para "ganar la corona" él se ponía bajo la disciplina de Dios y procuraba obedecer a Dios.
Aún si estamos haciendo un trabajo para otra persona, siempre tenemos que hacerlo como para el Señor, de ese modo él nos recompensará.
Hacer justicia es otra forma de recibir recompensa de parte de Dios.
Si alguien es perseguido, insultado, golpeado, o incluso asesinado por predicar la Palabra de Dios y sin haber hecho nada malo, Jesús dijo que tendría un gran galardón, una gran recompensa. "En el cielo" se refiere a que viene de parte de Dios, es una recompensa que Dios le tendrá guardada para el futuro.
Para obtener recompensas en los reinos venideros, tenemos que obedecer a Dios, predicar el evangelio para llevar a las personas a la salvación, buscar la santidad en nuestras vidas, edificar a nuestros hermanos en Cristo, soportar las adversidades sin alejarnos de Dios, todo lo cual puede resumirse en amar a Dios por sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
¡No perdamos la recompensa!
Pablo aquí nos habla sobre el juicio final sobre los creyentes. Usa la figura del "fuego" que probará nuestras obras en el juicio final. Si las obras fueron buenas, como "oro", van a pasar la prueba y recibir la recompensa, si fueron malas, serán "quemadas", pero Pablo deja en claro que el creyente igualmente será salvo, aunque no tendrá recompensa.
El versículo 17 pareciera contradecir a lo antedicho, diciendo que si alguno destruye el templo de Dios será destruido por Dios, pero aquí hay un error en la traducción. Las palabras "destruye" y "destruirá" del versículo 17 tienen como raíz a la palabra griega ptheirö, que significa primariamente "llevar a un peor estado", de ahí que puede tomar el sentido de "gastar, desgastar, desmejorar, corromper, deslucir, dañar, arruinar, etc." Pero su sentido principal no es el de "destruir", sino más bien el de "desmejorar" o "deslucir". La palabra "destruir" no tiene sentido, primero porque sabemos que nadie puede destruir al templo de Dios (a Su Iglesia), además, tampoco tiene sentido que diga que Dios "destruirá" a un creyente, cuando previamente ya dijo que será salvo aún si sus obras no fueron buenas.
Lo que nos transmite el versículo 17 es que, si alguien lleva a un peor estado al templo de Dios, Dios lo llevará a un peor estado. Esto quiere decir que si alguien, luego de hacer a Jesús Señor, cambia su camino y actúa en contra Dios (y los creyentes), Dios le quitará su recompensa.
Cabe aclarar que la Escritura no nos dice que perderemos recompensas por cometer pecados, sino que la recompensa se pierde cuando un cristiano se aleja de Dios y comienza a seguir un andar de pecado, maldad e idolatría. En el siguiente capítulo veremos que el pecado produce consecuencias para el tiempo presente, pero no la pérdida de recompensa en el tiempo futuro. No obstante, seguir las instrucciones de Dios y andar en santidad nos ayudará a estar bendecidos en el presente y recibir recompensa en el reino venidero.
La "piedad" es la relación espiritual con Dios. El ejercicio físico sin dudas aprovecha, pero comparado con el ejercicio de un andar de fe y obediencia a Dios, su provecho es "poco", el ejercicio físico puede darnos provecho para el presente, pero la relación espiritual con Dios nos da provecho en esta vida y en la venidera, por eso Juan nos alienta:
Si andamos en amor y andamos según la guía de Dios, tendremos abundante recompensa, pero si seguimos doctrinas de engañadores, podríamos llegar a trabajar en vano, porque podríamos pensar que estamos haciendo la voluntad de Dios y en realidad no. Por eso es tan importante tener una doctrina correcta con un buen fundamento en las Escrituras ¡Nuestra recompensa depende de ello!
Con la doctrina correcta vamos a poder construir una buena relación espiritual con Dios y ofrecerle un servicio correcto y esto nos llevará a tener mayor recompensa en el reino venidero.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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