¿Qué sucede al morir?
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Contrario a lo que muchos piensan y enseñan la Biblia jamás nos dice que los muertos estén vivos en otro plano, o que su alma o espíritu tenga algún tipo de vida en el presente. La idea de la inmortalidad del alma es algo que no se encuentra en la Biblia, sino que parte de antiguas doctrinas paganas. Hay muchos pasajes de la Biblia que nos indican que los muertos están muertos, sin vida, sin actividad, sin conciencia.
Aquí Pablo les dice a los muertos "los que duermen", esto es también figurativo, para indicar que no tienen actividad. Alguien que duerme no se está moviendo ni actuando, del mismo modo, los muertos no se mueven ni hacen nada, por eso la Biblia los llama, figurativamente "los que duermen".
En este caso los discípulos de Jesús no habían entendido la figura que estaba usando Jesús al decir que Lázaro "dormía", así que luego tuvo que aclararles que había muerto. Así que, vemos que la muerte no es un "paso a otra vida", como algunos creen, sino que es una condición en la que no hay actividad, no hay vida. Algunos van a decir que la palabra "muerte" significa "separación", pero eso no es cierto, lo contrario a "separación" es "unión", pero lo contrario a "muerte" es "vida". La muerte es el estado en que está una persona que no tiene vida.
La Biblia nos dice, en 1 Corintios 15:26, que el último enemigo que será destruido es la muerte. Si la muerte fuera sólo el paso a una mejor vida, no sería un enemigo, sino un amigo. Múltiples veces la Biblia nos habla de nuestra esperanza siendo la resurrección en un tiempo futuro, pero ¿qué sentido tendría la resurrección si los muertos estuvieran vivos ahora? ¿Cómo se resucita a alguien que no está muerto?
Génesis 3:19 nos dice que una persona, al morir, "vuelve al polvo". No dice que pase a una mejor vida, o a una vida espiritual, sino que vuelve al polvo, o sea, su vida se pierde y su cuerpo se descompone.
El que muere no sabe nada, ya no tiene ni amor, ni odio, ni envidia, ni nada. Cuando una persona muere, queda muerta hasta la resurrección.
La palabra "primicias", tanto en el versículo 20, como en el 23, en el griego es la palabra aparchë, esta palabra está en singular y debería traducirse como "primera porción". En su léxico del griego Friberg comenta: "en la ley Mosaica ceremonial es un término técnico que designa la primera porción de grano y fruto de la cosecha y del rebaño ofrecido a Dios, primeros frutos, primeros ofrecimientos". En el léxico de Louw-Nida leemos: "la primera porción de algo que ha sido separado y ofrecido a Dios antes de que el resto de la sustancia u objetos puedan ser utilizados".
En el versículo 23, en el texto griego la palabra "Cristo" y "primicias" están en orden invertido, literalmente se leería: "Pero cada uno en su orden: la primera porción, Cristo, luego los de Cristo, en su venida". El versículo 20 nos dice que Cristo es esa "primera porción", esto es porque él es el primero en haber resucitado de entre los muertos para tener vida espiritual, perpetua, inmortal.
El apóstol Pablo dice aquí que en Cristo todos "serán vivificados". No dice que todos "están siendo" vivificados (tiempo presente), sino que todos "serán" (tiempo futuro). Luego dice el orden de cómo resucitarán los cristianos: Cristo, que es "la primera porción" y luego los de Cristo en su venida.
Los creyentes que han muerto serán resucitados en la venida de Cristo, ¡no al momento de morir!
Toda la doctrina de la resurrección de los muertos perdería sentido si al momento de morir una persona pasara a otro plano de vida.
El alma
Para entender qué sucede con el alma de una persona al morir, primero tenemos que entender qué es el alma. La palabra "alma" en el texto hebreo de la Biblia es la palabra nephesh, y corresponde a la palabra griega psuchë. Ambas palabras refieren a una parte en un ser vivo que es esencial para darle vida y, figurativamente (por metonimia) pueden referirse a la vida misma y a diferentes aspectos que hacen a la vida de una persona.
Las palabras "seres vivientes" en Génesis 1:20 son nephesh chay, literalmente se traduce como "almas vivientes" o "almas con vida". En Génesis 2:7 las palabras "ser viviente" son las mismas palabras hebreas nephesh chay, por lo cual, podemos ver que la Biblia llama "alma" a aquello que da vida tanto a los seres humanos como a los animales.
En ambos versículos la palabra "vida" es en hebreo nephesh, así que estos versículos nos están diciendo que el "alma" está en la sangre. O sea, la Biblia considera al alma como algo que está contenido en la sangre misma, no es algo del plano espiritual.
En Apocalipsis 16:3 la palabra "ser" es en griego psuchë: "alma". Estos versículos nos dejan en claro que el alma muere, por lo cual podemos ver que el concepto de "inmortalidad del alma" es contrario a la enseñanza de las Escrituras.
Y si aún quedan dudas, Pablo dijo lo siguiente:
El único que tiene inmortalidad es Dios, nadie más tiene inmortalidad, no hay inmortalidad en el alma de una persona, sencillamente, cuando una persona muere, su alma también muere.
El hades y el seol: el lugar de "descanso" de los muertos
Aquí se está hablando acerca de Jesús, que su "alma" no sería dejada en el hades. Esto confunde a muchos, porque piensan que, de alguna forma, el alma de Jesús seguía viva en un lugar llamado "hades". Para agravar el problema, algunas versiones de la Biblia traducen esta palabra (en griego hades) como "infierno" y esto causa aún más confusión.
En este caso, la RVA tiene una traducción más apropiada. Pero ¿qué es el hades? Para comprenderlo, es necesario que entendamos que en la Biblia la palabra griega hades es la traducción al griego de la palabra hebrea sheol. Esto lo podemos ver fácilmente al comparar citas del Antiguo Testamento hechas en el Nuevo Testamento.
Aquí los traductores de la RVA transliteraron el hebreo sheol como "Seol", pero podemos ver claramente que hades y seol son lo mismo, uno en griego y otro en hebreo. La palabra hebrea sheol primariamente indica un lugar bajo tierra y, de ahí, figurativamente representa a la muerte misma.
La confusión de "hades" con "infierno" vino porque para los griegos Hades era el dios del inframundo, allí los muertos no estaban muertos, sino que sus almas estaban vivas esperando ser enviados al infierno o al paraíso. Para los griegos cuando una persona moría no estaba realmente muerta, sino que su "alma" iba al inframundo y se encontraba con Hades luego sería juzgada por sus obras y derivada a un lugar de placer o uno de tortura. Esta creencia se fue filtrando en el antiguo judaísmo y luego en el cristianismo, pero está lejos de lo que enseña la Biblia.
El Salmo 16 y Hechos 2:27 nos habla de Jesús. Jesús iba a estar muerto, en el "corazón de la tierra" (Mt. 12:40), por 3 días completos. Pero Dios lo iba a resucitar, su cuerpo no iba a llegar a corromperse como el de todas las personas, a eso se refiere al decir que su alma (su vida) no sería dejada en el seol o hades.
El seol y hades representan a la muerte, ahí no hay "almas vivas", no hay conciencia, no hay actividad, no hay pensamientos.
Podemos ver que hades y seol en la Biblia refieren al lugar de descanso de los muertos, refieren al estado en el que está una persona muerta hasta el momento futuro en que sea resucitada.
Habíamos visto que al morir el cuerpo de una persona va al "polvo", pero el alma es puesta en el hades o seol y, aunque allí no hay vida para la persona, Dios guarda un "registro" de cada persona, por medio del cual va a resucitar a cada persona para que vuelva a ser la persona que fue. La vida se acaba, pero para que la resurrección tenga sentido, Dios en el futuro tendrá que resucitar a cada persona con sus recuerdos, así que hades y seol son usados para simbolizar el hecho de que ese no es el final de una persona, sino un estado de muerte en espera de la resurrección.
"Vida" aquí es la palabra nephesh, "alma." David dice que Dios iba a redimir, a rescatar, su alma del poder del seol y lo iba a tomar consigo. ¿Cuándo? ¡En el futuro! Ahora David está muerto:
La Biblia es más que clara: ¡David no subió a los cielos! Ahora mismo David está muerto, al igual que todos los que murieron. Pero llegará el día en que será resucitado y, como creyó a Dios, vivirá para siempre en el reino venidero.
Ezequiel recibió una visión sobre cómo será la resurrección:
Todos los versículos que estamos viendo, y muchos otros, nos muestran claramente que no hay un alma inmortal, y que cuando una persona muere, quedará muerta hasta el día de la resurrección, en el tiempo futuro.
El espíritu
Otra cosa que es necesario definir es la palabra "espíritu". Esta palabra tiene muchas acepciones en la Biblia. No voy a hacer un estudio detallado de esta palabra aquí, porque daría para un libro entero, pero es importante entender su sentido básico. La palabra "espíritu" en hebreo es ruaj y en griego pneuma. Su sentido raíz es "fuerza invisible", refiere a algo que no se puede ver, pero que se mueve o puede hacer cosas. El aire es llamado ruaj, porque es invisible, pero se siente y tiene fuerza (sino miren los huracanes).
En la Biblia muchas cosas son llamadas "espíritu", entre ellos, Dios mismo (Job 33:4); Jesús (llamado "El Espíritu"); los ángeles y otros seres espirituales que están con Dios; el Diablo, ángeles caídos y otros seres espirituales que obran para el Diablo (Lv. 20:27; Dt. 18:11). También las emociones y sentimientos humanos a veces son llamados "espíritu" (Gn. 41:8; Job 7:11). Una de las acepciones de "espíritu" refiere a una parte de un ser vivo que le da vida:
Tanto el ser humano como los animales tienen algún tipo de espíritu que les da vida, sin embargo, no son iguales, esto es porque Dios hizo especial al ser humano, estamos creados para ser Su familia, para tener una relación espiritual con Él, mientras que los animales fueron creados para hacer compañía al ser humano, pero para Dios no tienen el mismo valor (Gn. 2:18-20). Desde un punto de vista totalmente humano, lo que sucede al animal al morir es igual que lo que sucede al ser humano, pero la diferencia está en que el ser humano va a ser resucitado y juzgado por Dios según sus obras. El ser humano tiene la opción de vivir para siempre en el reino de Dios, los animales no.
Otra diferencia entre el espíritu de un animal y el de un ser humano, es que el espíritu que Dios nos ha dado nos conecta con Dios y permite que Dios nos dé sabiduría y poder a través de éste (Por ejemplo: Gn. 41:38; Éx. 31:3; Nm. 24:2; 1 Sa. 10:10; Sal. 143:10; Ez. 11:24; Mt. 12:28; Ro. 8:14; 15:19; 1 Co. 3:16). Cuando morimos, este espíritu vuelve a Dios:
Por esta causa, cuando un animal muere, allí se acabó su vida, pero cuando muere una persona, su espíritu vuelve a Dios. Esto no significa que ese espíritu siga vivo en el cielo junto con Dios, significa que Dios está guardando el registro de lo que era esa persona para luego resucitarla siendo lo que era.
Dios no guarda registro de los animales, en el futuro, si quiere puede volver a crear animales similares u otros diferentes, pero en cuanto al ser humano, Él nos va a resucitar. Muchos de los que han muerto ahora son sólo polvo, así que la resurrección implicará que Dios tiene que hacer un cuerpo nuevo para cada persona, pero en su mente tendrá que tener todo el recuerdo de lo que era, sino ¿qué sentido tendría la resurrección? ¿Cómo podría Dios juzgarnos si no tuviéramos recuerdos de lo que fuimos y lo que hicimos?
Como seres humanos, tenemos un espíritu que nos conecta con Dios y que, al morir, volverá a Dios. Aunque no entendemos en detalle todo el mundo espiritual, es evidente que este espíritu también representa (o contiene) el registro de lo que somos como personas y eso es lo que vuelve a Dios cuando morimos y lo que Dios usará en el futuro para resucitarnos, con nuestros recuerdos y nuestra personalidad, pero en un cuerpo sano e incorruptible.
El primogénito de entre los muertos
Otro versículo que refuerza la doctrina de que los muertos están muertos y no vivirán sino hasta que produzca la resurrección futura lo tenemos en Colosenses:
Aquí se nos dice que Jesús es el primogénito de entre los muertos, lo cual significa que él es el primero en resucitar con vida perpetua. En el reino futuros todos los creyentes tendremos el mismo tipo de vida que él tiene ahora:
Jesús fue el primero en resucitar con la vida del reino venidero y, por el momento, es el único. En el futuro seremos como él es, pero, en el tiempo presente, él es el primero y único con la vida de la era.
Como hemos visto, las Escrituras nos muestran claramente y de muchas maneras que los muertos están muertos, pero hay algunos pasajes de la Biblia que pueden resultar confusos y suelen ser utilizados para intentar "probar" que cuando una persona muere se va de inmediato "al cielo o al infierno". Si queremos establecer una doctrina en base a las Escrituras, lo correcto sería partir de los textos que son claros y se entienden bien y, si aparece un texto aparentemente contradictorio, estudiarlo para entender de dónde surge la contradicción. Si yo tuviera 95 versículos que enseñan una cosa y 5 que parecen enseñar lo contrario, lo más lógico y coherente es que base mi entendimiento y práctica en los 95 y no en los otros 5. Sin embargo, muchos cristianos y denominaciones cristianas suelen hacer exactamente lo contrario: hacer doctrina de los versículos que son minoría y tomar como "contradictorios" a aquellos que son mayoría, de esta forma, terminan por torcer la enseñanza general de las Escrituras para basarse en unos pocos versículos.
Nuestra doctrina tiene que estar basada en el mensaje de las Escrituras como un todo y no en versículos aislados y sacados de contexto, no obstante, en el apéndice 1 dejé una lista de los textos de la Biblia que con más frecuencia se suelen malinterpretar y/o usar para enseñar que los muertos no están muertos.
Lo importante es que nos quede claro que:
Los muertos están muertos y no resucitarán hasta un tiempo futuro, que ahora no tienen vida, no tienen actividad, no tienen memoria, el cuerpo se va haciendo polvo, el alma se muere y el espíritu vuelve a Dios, y este espíritu no sigue con vida fuera del cuerpo. Dios guarda de cada persona para luego resucitarla tal como era.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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