Justicia de Dios

Muerte final y vida perpetua

Las Escrituras aquí nos dicen que la paga del pecado es la muerte y el don (el regalo) de Dios es vida eterna. Es importante notar que la palabra "eterna" en la mayoría de las versiones de la Biblia es una traducción errónea de la palabra griega aionios. Esta palabra es un adjetivo derivado del sustantivo griego aiön, que significa "era" y la palabra aionios significa "relativo o perteneciente a la era", de ahí que deba traducirse "de la era". El regalo de Dios en Cristo Jesús es "vida de la era", lo cual refiere a la vida perpetua en la era futura en la que Dios establecerá Su reino sobre la Tierra.

Estos textos de Apocalipsis nos muestran que en el futuro Dios hará cielo nuevo y tierra nueva donde habrá justicia y él mismo reinará junto con Jesús. En este reino será siempre de día, Dios mismo iluminará la Tierra y habrá paz, justicia y abundancia. Este reino será establecido en el tiempo final, la era final. Cuando la Biblia habla de "vida de la era", se refiere a poder vivir en esta era, donde será establecido este reino bendito de Dios.

Volviendo a Romanos 6:

El apóstol Pablo aquí habla de una "paga" por el pecado, como si fuera un trabajo por el cual se recibe una remuneración. De este modo nos quiere dar a entender que cualquiera que comete algún pecado merece morir. Esto significa que para poder merecer vivir en el reino venidero, una persona tendría que pasar por esta vida sin jamás cometer ningún pecado. Un pecado es un acto de desobediencia a Dios, ya sea que conozcamos o no Sus leyes y mandamientos. Cualquier pecado nos hace inmerecedores de vivir en el reino futuro, la forma "justa" de ser parte del reino y tener vida perpetua sería jamás cometer ningún pecado. ¡Pero esto es imposible para cualquier ser humano!

Aquí se nos dice que por las obras de la ley nadie va a ser justificado delante de Dios. Ser "justificado", significa, en términos simples, poder reclamar con justicia el vivir para siempre en la era venidera. Salmos 1:4-6 también nos dice que los impíos no van a ser levantados en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Si alguien cumpliera perfectamente la ley de Dios, sin jamás pecar, podría con justicia reclamar su vida en el reino venidero ¡pero nadie pudo! (excepto Jesús), por eso dice Pablo que nadie será justificado por las obras de la ley, de este modo, la ley de Dios lo que hace es simplemente mostrarnos nuestros pecados, nos señala el problema, para que seamos conscientes de que merecemos morir.

Por eso es que tuvo que venir Jesús, porque por medio de él es que Dios puede regalarnos la vida en la era futura sin que tengamos que tener un andar perfecto y sin pecado. Él fue perfecto en su andar, pero murió, siendo brutalmente torturado, como el peor de los pecadores, a causa de ese injusto castigo que recibió, es que Dios puede con total justicia dar vida perpetua a todos los que creen en Jesús como Señor.

Vimos previamente que la paga del pecado es la muerte. Y aquí se nos dice que el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre (Adán en su pecado original, vean 1 Corintios 15:22) y que así la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecamos.

Estos versículos nos muestran la justicia de Dios en Su plan de redención en Cristo. Fue un ser humano (Adán) el que dejó entrar al pecado al mundo (que es promovido por espíritus malignos, ver Efesios 6:12). Este pecado trae muerte a todos los que pecan. Pero como seres humanos no podemos vivir sin pecar, porque está impreso en nuestra naturaleza, hemos heredado la tendencia al pecado desde Adán, por eso es que todos estamos "muertos" a causa de la desobediencia de un solo hombre.

Y es por eso que lo justo ante Dios es que toda la humanidad tenga la oportunidad de vivir para siempre en base a la obediencia de un solo hombre: Jesús. Por su obediencia perfecta, muriendo en la cruz, pagó por nuestros pecados.

Pero depende de cada uno de nosotros aceptar el regalo de salvación de Dios, haciendo a Jesús nuestro Señor.

Salvación

La palabra "salvar" (en griego sozö) significa "poner a salvo, liberar, restaurar, alejar del peligro o destrucción, sanar". La palabra "salvación" (en griego soteria) significa "salvación, liberación, restauración, sanidad". Esta salvación cubre los aspectos en lo físico, en lo mental y en lo espiritual. Una lectura más correcta de las palabras "serás salvo" (del versículo 9) sería "serás salvado" y se refiere a ser salvados o rescatados de la ira de Dios y la destrucción de los pecadores, que es la muerte definitiva. La muerte es lo que merecemos como "pago" por nuestros pecados, pero ese precio es cubierto por el sacrificio que Jesús hizo.

Justicia

La "justicia" a la que se refiere Pablo aquí es la que viene enseñando en los capítulos previos, que consiste en que Dios, a causa de nuestra fe en Jesús, nos trata como a justos, a pesar de que no lo somos. Aquellos que hacemos a Jesús nuestros Señor, somos considerados "justos" por Dios. Esto implica tener el derecho a vivir perpetuamente en el futuro reino de Dios.

Para que alguien pudiera con justicia ganarse la vida en el reino de Dios, debía vivir su vida sin pecado, pero esto no es posible, nadie puede vivir toda su vida sin jamás pecar, porque hay una naturaleza de pecado en el ser humano. Por eso Dios envió a Jesús y por medio de la fe en él recibimos lo que sería "justo" recibir si no hubiéramos pecado.

Confesión

La palabra "confesar" aquí significa "decir con franqueza", implica que lo que digo con mi boca se corresponde con lo que realmente pienso en mi corazón. Para decir con franqueza que Jesús es mi Señor, tengo que demostrarlo con mis acciones, mi mentalidad tiene que cambiar y tengo que dar un primer paso para comenzar a servir a Jesús.

Ambas cosas: decir con franqueza que Jesús es el Señor y creer que Dios lo resucitó de entre los muertos, están estrechamente conectadas, no podríamos hacer a Jesús Señor si no creyéramos que resucitó de entre los muertos. No obstante, puede que haya gente que sí crea que Jesús está vivo, pero que no quiera seguirlo como Señor (los demonios, por ejemplo, creen que Jesús está vivo, pero no le obedecen, como dice Santiago 2:19). Además, Jesús mismo dijo que no todos los que le llaman "Señor" van a ser salvos, sino que hay que demostrarlo con las acciones (Mt. 7:21). Así que, para obtener la vida en la era futura, hay que tener un deseo genuino de seguir a Jesús que comienza en el corazón, y se manifiesta en nuestras palabras y acciones.

Dios envió a Jesús para que todo el que cree en él no se pierda, no muera para siempre, sino que tenga vida perpetua en la era venidera. ¡Este es el mensaje del reino de Dios!

En el momento que dispongo mi vida al servicio de Jesús, la Biblia dice que seré salvado y justificado, lo cual significa que recibo el regalo de vida en la era futura.

Una vez recibido este regalo de vida en el reino venidero, Dios no va a quitarlo, pero, como iremos viendo, una mala conducta, un andar en pecado, trae sus consecuencias.


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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