La ley de la creencia, declarar y reclamar
Explora la "ley de la creencia" y su relación con la teología de la prosperidad, desmitificando la idea de que podemos "decretar" bendiciones de Dios. Descubre el verdadero significado de la fe bíblica y cómo se diferencia de las enseñanzas populares actuales.
Tabla de contenidos
- Origen de la "ley de la creencia", "ley de atracción" o "ley del pensamiento positivo"
- ¿Para qué creer en Dios?
- El cambio en la definición de "fe"
- Kenneth Hagin
- Otros autores influyentes:
- ¿Qué dice la Biblia al respecto?
- Dios quiere que nos alejemos del pecado
- ¿Es el miedo fe la inversa?
- ¿Podemos reclamar nuestra salud y sanidad?
- ¿Rogar o proclamar?
- ¿Qué hacer si ante la enfermedad?
En este artículo voy a hablar sobre aquello que han llamado "ley de la creencia" o "ley de la fe", que, a su vez, se relaciona con la teología de la prosperidad y la idea de que se puede declarar o "decretar" cosas para recibir de Dios y que podemos "reclamar" nuestra sanidad.
Origen de la "ley de la creencia", "ley de atracción" o "ley del pensamiento positivo"
Se dice que existe una "ley de fe" o "ley de creencia", la cual dicta que "todo lo que uno cree, eso sucede", en el mundo secular también se llama a esto "ley de atracción" o "ley del pensamiento positivo". Compañera de esta doctrina son la llamada "teología de la prosperidad", la enseñanza sobre "declarar para recibir", "pensar en positivo", "decretar" y también la idea de que la sanidad es un derecho que podemos "reclamar" a Dios. Todas estas doctrinas tienen dos cosas en común: son erróneas y ponen al ser humano por encima de Dios.
La "ley de la creencia" tiene su origen en la metafísica (una doctrina totalmente diabólica). Un sitio WEB de metafísica explica lo siguiente: "La Ley de la Creencia nos dice que aquello en lo que creamos emocionalmente es lo que en definitiva se convierte en nuestra realidad. Cuanto más intensamente creas que algo es verdad, más posibilidades hay de que ese algo se convierta en algo verdadero para ti." El popularizado libro de Rhonda Byrne (autora secular), nos dice que "podemos "crear nuestra propia felicidad a través de la ley de atracción". Esta "ley de atracción" no es más que una forma distinta de llamar a la "ley de fe",conceptualmente son lo mismo.
Hasta donde tengo conocimiento, uno de los primeros en introducir y popularizar este tipo de doctrina dentro del cristianismo fue E. W. Kenyon, que decía que: "La fe en tu propia fe es la ley del éxito en el reino del espíritu". Otro impulsor de esta doctrina, Kenneth Copeland, escribió: "La fe es una fuerza poderosa, es una fuerza tangible, es una fuerza conductiva, moverá cosas... La fe es una fuerza espiritual". Otro autor, Victor Wierwille, dijo que "la ley de la creencia es la más grande ley en la Palabra y en todo el mundo. Creer funciona igual para el santo como para el pecador". Otros autores populares que sostienen este tipo de doctrina son Joyce Meyer, Joel Osteen, Kenneth Hagin, Paul Yonggi Cho, Benny Hinn, entre muchos otros.
¿Para qué creer en Dios?
Claramente, si alguien puede obtener todo lo que quiere y necesita tan sólo con "tener fe en su fe" y si existe una "ley de creencia" que funciona igual para el santo como para el pecador. ¿Para qué necesito de Dios? ¡Podría tener todo lo que quiero en mi vida tan sólo con "creer"! Uno podría andar en pecado y "robarle" bendiciones a Dios tan sólo con "creer". De hecho, tampoco necesito cuidar mi cuerpo físicamente, porque puedo "reclamar" mi sanidad cuando quiera y Dios tendrá que dármela si yo "creo" lo suficiente.
El cambio en la definición de "fe"
El primer gran error que promueve este tipo de doctrina es el cambio del sentido de la palabra "fe". En los tiempos bíblicos la palabra "fe" (en griego pistis) significaba "creencia, confianza, seguridad, convicción, fidelidad". Pero la fe bíblica está íntimamente ligada con la obediencia, Santiago dice que la "fe sin obras está muerta" (Santiago 2:17-26), por lo tanto, la fe que Dios requiere de nosotros es una en la cual nosotros actuamos conforme a la voluntad de Dios, porque confiamos en Dios y estamos convencidos de que Él nos bendecirá.
Por otro lado, la "fe" que promueven estos autores se define más bien como un "pensamiento positivo", como "una constante declaración interna" o como "una fuerza en la mente". Básicamente dicen que todo el poder está en la mente y así hacen a un lado lo más importante de la fe bíblica, que es obedecer a Dios.
Kenneth Hagin
El conocido Kenneth Hagin, considerado como uno de los principales propulsores de esta doctrina, en su libro "Cómo escribir su boleto con Dios" cuenta que Jesús se le apareció y le dijo que anotara 4 principios que harían que cualquier persona reciba cualquier cosa de él o del Padre. Él anota estos 4 pasos:
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Dilo. Positivo o negativo, es la decisión del individuo. Según lo que el individuo diga, eso recibirá.
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Hazlo. Tu acción puede derrotarte o elevarte. De acuerdo a tu acción, tú recibes o te quedas sin recibir.
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Recíbelo. Debemos conectarnos en la "central eléctrica del cielo". La fe es la conexión...
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Cuéntalo para que otros lo crean...
En otras palabras, Jesús parece haberle revelado a Kenneth Hagin una "fórmula" para obtener lo que sea en la que no es necesario orar, no es necesario obedecer a Dios, no es necesario buscar la santidad, no es necesario ser buena persona, no es necesario conducirse sabiamente y con rectitud, solamente decir, hacer, recibir y contarlo. Por supuesto, esto es diabólico, contradice a la Biblia y de la sana doctrina de Dios.
La Escritura claramente nos advierte:
Otros autores influyentes:
Kenneth Copeland dice que para recibir algo de Dios hay que:
- Visualizar cualquier cosa que usted necesite, sea físico o financiero;
- Validar la afirmación en la Escritura;
- Declararlo en existencia.
Paul Yonggi Cho dice:
"Establezca una meta bien definida, cree una imagen mental vívida y gráfica para visualizar el éxito. Luego incúbalo a la realidad, y finalmente háblelo a la existencia a través del poder creativo de la palabra hablada".
Esto es muy similar a lo que aconsejaba Juan Silva en el "método Silva de control mental". Como se puede ver, una y otra vez tenemos doctrina diabólica "vestida" de doctrina de Dios.
Capps dice que "La fe es una semilla... usted la planta hablándola..."
Hagin dice que si confesamos enfermedad, obtenemos enfermedad y si confesamos salud tendremos salud.
Hoy en día también se ha puesto de moda el pastor y escritor Joel Osteen. Millones de personas le siguen y asisten a sus congregaciones. En su libro "Su mejor vida ahora", presenta más bien una guía de auto-ayuda donde el Señor Jesucristo no es mencionado y su mensaje se centra en el pensamiento positivo.
Otra famosa predicadora del "poder de las Palabras" es Joyce Meyer, que escribió:
"Las palabras son contenedores de poder. Llevan poder creativo o poder destructivo, poder positivo o negativo. Y por tanto, necesitamos pronunciar cosas correctas sobre nuestra vida y sobre nuestro futuro si esperamos que sucedan cosas buenas. Porque lo que usted dice hoy es lo que probablemente terminará teniendo mañana... En otras palabras, las palabras que pronunciamos crearán las futuras realidades que experimentemos...
¿Qué dice la Biblia al respecto?
La Palabra de Dios nuevamente es contundente:
Nadie tiene ningún poder en sus palabras sino sólo Dios. Sin el aval de Dios, nada de lo que "declaremos" sucederá. Tenemos que comprender que el poder es de Dios y no de nosotros.
La realidad es que si queremos "incubar" una bendición en nuestras vidas, debemos plantar la semilla de la Palabra y andar en espíritu, haciendo morir las obras de la carne.
Dios quiere que nos alejemos del pecado
La razón por la que estas doctrinas y movimientos "de fe" tienen tanto éxito hoy, es porque proponen a las personas un método de alcanzar todo lo que quieren sin tener que cambiar lo que está mal en sus vidas.
Es mucho más cómodo visualizar el éxito y repetir mentalmente algo que examinar las Escrituras, dejar de lado nuestros pecados y buscar caminar conforme a la voluntad de Dios. Este tipo de doctrina nos enseñan que podemos ser "amigos" de Dios sin dejar de ser amigos del mundo, pero la Biblia es clara al respecto:
La instrucción de la Palabra es a no amar al mundo y sus cosas. Esto no quiere decir que no podamos desear cosas materiales y vivir en prosperidad, pero cuando el mensaje se centra en la prosperidad, dejando de lado la obediencia a Dios, entonces lo que tenemos es un mensaje de "amor al mundo" que es muy atractivo, pero que lleva a la perdición.
¿Es el miedo fe la inversa?
Wierwille, hablando sobre la "ley de fe", decía que el miedo es "fe a la inversa" y que lo que uno teme, eso sucede.
La Palabra de Dios jamás dice que nos sucederá todo lo que tememos. Si bien es cierto que el miedo puede paralizarnos e impedirnos alcanzar una promesa de Dios (cuando nos detiene de hacer lo que Dios requiere de nosotros), lo cierto es que de ningún modo es "creencia a la inversa" o "fe a la inversa".
Cuando los discípulos estuvieron con Jesús en la barca y se vino una fuerte tormenta, todos tuvieron miedo a morir, pero no murieron. Gedeón tuvo miedo a enfrentar al ejército enemigo, pero Dios le dio la victoria. Los israelitas tuvieron miedo de Goliat, pero por la fe (en obediencia) de uno solo (David), todos fueron librados y no les pasó nada. Todos hemos tenido miedo de muchas cosas, a lo largo de nuestra vida, y sabemos que la mayoría de esos miedos no se volvieron una realidad.
Es posible que a veces nos sobrevengan las cosas que tememos, sin duda, pero es muy diferente decir que el miedo atrae cosas malas o que todo lo que tememos sucederá, eso no es cierto y genera una conducta de "miedo a tener miedo", en donde la persona niega tener miedo de cualquier cosa y está todo el tiempo "confesando" cosas positivas, aun cuando en su fuero íntimo sabe que no está creyendo lo que está confesando y declarando.
La mejor manera de relacionarnos con Dios es la verdad. Si tenemos miedo, le decimos a Dios que tenemos miedo, y Él nos ayudará a superarlo. No podemos mentirle a Dios y, sin duda, mentir a Dios, a los demás y a nosotros mismos, no nos llevará a obtener nada.
¿Podemos reclamar nuestra salud y sanidad?
Otra enseñanza que suele venir aparejada a la doctrina de la "ley de fe", "ley de atracción", "pensamiento positivo", etc. Es que uno puede reclamar sanidad y que Dios siempre la dará, si es que tenemos suficiente "fe". En este sistema de creencias, si alguien no está sano, es porque no tiene "suficiente fe".
Wierwille y otros autores suelen citar 1 Pe. 2:24 para enseñar que "fuimos sanados" por la herida de Cristo y que, por lo tanto, la sanidad no es algo que haya que pedir, sino algo que hay que "reclamar" y que es un "derecho" del creyente.
Esto que parece tan hermoso y bendito ¡tener sanidad y bendición con sólo reclamarlo! Pero esto tampoco tiene aval bíblico.
1 Pedro 2:24 es una cita de Isaías:
Esta es una profecía sobre lo que Cristo haría con el fin de salvar a la humanidad. Isaías habla en tiempo pasado usando una figura de dicción llamada "perfecto profético" o "pasado profético", donde se habla en tiempo pasado sobre un evento futuro para enfatizar lo certero del mensaje.
Isaías refiere aquí a la sanidad completa que habrá en el reino futuro de Dios. Cuando Pedro lo cita, él no está hablando de sanidad en el contexto:
El contexto, como se puede ver, es una iglesia que estaba siendo perseguida por causa de la Palabra y Pedro refiere a la profecía de Isaías para mostrar que Jesús fue torturado y dio su vida para salvarnos y nosotros debemos seguir su ejemplo. Contrario a la búsqueda de la prosperidad como meta en la vida, Pedro les dice que tomen el ejemplo de Cristo, porque iban a ser "bienaventurados" si sufrían por causa de la Palabra.
Pedro no está hablando de sanidad, no les dice que tienen derecho a estar sanos, no les dice que tienen que "reclamar" la sanidad, tampoco les dice que podían "reclamar" la prosperidad económica y que si no eran prósperos eran porque les "faltaba fe". ¡NO! Pedro les dice que si alguien soporta aflicción y padece injustamente por hacer la voluntad de Dios, ¡esto es aceptable para Dios! ¡Dios lo recompensará!
Pero sacando el texto de su contexto, muchos hasta el día de hoy enseñan que la sanidad es un derecho que se puede reclamar "por fe".
Victor Wierwille fue víctima de su propio error, ya que contrajo un cáncer en el ojo que luego se le extendió hacia el hígado y lo mató. Pero como la doctrina de "la ley de la creencia" era un pilar en su ministerio, en lugar de reconocer el error, evidentemente intentó ocultar la enfermedad e incluso después de su muerte, los sucesores de "The Way International" también intentaron ocultar la causa de su muerte. Wierwille no pudo "creer para ser sano", ni reclamar "su derecho a sanidad".
¿Rogar o proclamar?
Otro conocido autor, Joseph Prince dice al respecto:
Las oraciones que imploran y ruegan implican que tu Padre celestial no está dispuesto a hacer lo que pides... cuando le imploras algo, en realidad estás diciendo que Él es reacio a dar y necesita ser persuadido fuertemente antes de que se mueva. Sin embargo, Él no es así... Al final de un servicio en la iglesia, yo no oro: "Oh Dios, por favor bendice a tu pueblo". Oh Dios, guárdalos. ¡Oh Dios, sé siempre muy misericordioso con ellos!" En vez de eso, proclamo: "El Señor los bendiga. El Señor los guarde ¡Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ustedes y les muestre Su gracia!" Amado, cuando ores, proclama tu sanidad, protección y provisión porque el corazón de tu Padre rebosa de amor por ti. Y cuando tú lo declaras, Él lo afirma. Cuando lo declaras, ¡Él lo establece!
Al parecer, Joseph Prince tiene una mejor forma de orar que David:
Esto por sólo dar unos ejemplos de las tantas veces que se habla de "rogar" a Dios en las Escrituras.
Alguien podrá argumentar "pero esto es el en Antiguo Testamento, antes que Jesús resucitase". Pero Dios no cambia, veamos cómo oró el apóstol Pablo:
¿Acaso Pablo "declaró", "decretó" o "reclamó" que el aguijón le sea quitado? Pero al parecer Joseph Prince tiene una mejor forma de orar que el apóstol Pablo.
Al estudiar las Escrituras es importante distinguir entre casos particulares y enseñanzas generales. Los casos particulares son casos específicos que se relatan en las Escrituras, que muchas veces son irrepetibles. Por ejemplo, Moisés abrió las aguas del Mar Rojo extendiendo su vara, este caso fue único y nadie más repitió ese milagro. Esa fue la instrucción específica de Dios para él.
Cuando Josué cruzó el Jordán, Dios hizo un milagro similar, pero la instrucción fue otra, los sacerdotes debían caminar hacia el agua y cuando sus pies estuvieron en el agua las aguas se abrieron. Del mismo modo, vemos muchas sanidades hechas por Jesús que fueron muy diferentes entre sí y que son casos particulares en donde Dios dio una instrucción específica para cada caso. Por otro lado, la Biblia también contiene instrucciones generales, que nos dan una guía de lo que debemos hacer ante una situación.
¿Qué hacer si ante la enfermedad?
En cuanto a la sanidad, la única instrucción generalizada que he encontrado sobre qué hacer cuando alguien está enfermo está en Santiago:
"Ungir con aceite" es una figura que implica que a través de la oración se le da una cobertura, una protección espiritual a la persona. Esto lo expliqué con más detalle en otro estudio. Lo importante ahora es entender que ante una enfermedad, la instrucción general es llamar a los ancianos (gente espiritualmente madura) y ORAR por esa persona. No dice que haya que "declarar", ni "decretar", ni "reclamar" la sanidad, sino ORAR. Y el significado de la palabra "orar" básicamente es "pedir algo a Dios". La sanidad debe PEDIRSE a Dios, no reclamarse. 1 Corintios 12:9 nos dice que las sanidades son "dones", o sea, son regalos que Dios da, no es un derecho, sino un regalo de Dios, así que no puede ser reclamada, sino que debe ser pedida a Dios.
La Biblia nos dice claramente que el mundo está caído desde la desobediencia de Adán, el Diablo obtuvo poder y autoridad para dañar al mundo y está en guerra con Dios y con los cristianos. El Diablo viene a hurtar, matar y destruir (Juan 10.10) y una de las formas en que lo hace es sembrando la mentira, porque él es "Padre de mentira" (Juan 8:24).
Dios nos dice que fuimos creados para gloria Suya (Is. 43:7), el propósito central de la humanidad es glorificar a Dios y todo lo que le quite la gloria no proviene de Dios. La doctrina de la "ley de fe" sitúa la gloria en el ser humano y se la quita a Dios. Nos hace creer que podemos obtener de Dios todo lo que queramos aún si Él no desea darlo, aún si lo que pedimos fuese contra Sus propósitos. Por supuesto, esto es una total falsedad.
Cuando nos desviamos de Dios y andamos lejos de Sus caminos, traemos sobre nuestra vida toda clase de males, abrimos la puerta al Adversario, el Diablo, a que afecte nuestras vidas. Dios quiere que le amemos, le creamos, andemos en Su voluntad. Un mensaje cristiano que pone énfasis en el pensamiento y no en el andar, no es un mensaje conforme a la Palabra de Dios.
Una de las formas en que el ser humano glorifica a Dios es el andar en justicia y santidad, el pecado no glorifica a Dios y es la puerta de entrada a mucha de la enfermedad en nuestras vidas. Por eso, Dios no sólo quiere que tengamos una "actitud positiva", sino que desarrollemos una vida que le glorifique:
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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