Fundamentos bíblicos

La parábola del sembrador

Tabla de contenidos
  1. ¿Qué es una parábola?
  2. La parábola del sembrador
  3. 4 actitudes frente a la palabra de Dios
  4. El fruto y las recompensas

¿Qué es una parábola?

Esta parábola dijo Jesús a la gente que le seguía. Una parábola es una forma figurada de hablar en la que se usa una historia que intenta ilustrar una realidad. En principio puede parecer que las parábolas tienen como objetivo simplificar el mensaje para que todos lo entiendan, pero es todo lo contrario, Jesús mismo dijo que el objetivo de las parábolas era que quienes no tienen interés en los asuntos espirituales de Dios no puedan entender su verdadero sentido. Leamos los versículos que siguen:

Jesús aquí les está diciendo que el objetivo de las parábolas era que la gente no entendiera el mensaje central que él estaba transmitiendo. Y aquí podríamos pensar ¿no es una mala acción el dar un mensaje oscuro con el fin de que nadie entienda? ¿No trató Jesús de que todos recibieran el mensaje del Evangelio? La clave está en el versículo 15, que dice que el pueblo se volvió insensible, muchos se acercaban a Jesús a oírlo, pero no tenían verdadero interés de conocer a Dios, de hecho, los líderes religiosos buscaban atrapar a Jesús con algún error en su discurso para ponerlo en evidencia y buscaban ocasión para apresarlo. Es así que Jesús abiertamente hablaba con parábolas, pero a quienes se interesaban por el mensaje y le seguían de cerca, Jesús luego en privado les explicaba el mensaje.

Marcos explica esto mismo:

Como se puede leer aquí, Jesús hablaba en parábolas conforme a lo que podían oír, esto nos muestra la sabiduría de Jesús, él no iba explicando todo lo que sabía a todo el mundo, sino que seleccionaba su mensaje según a quién debía hablarle, a sus discípulos les explicaba todas las cosas en privado, al resto, les hablaba en parábolas conforme a lo que podían oír. Por lo tanto, las parábolas no tienen como objetivo expandir un mensaje, sino todo lo contrario, es una forma de dar un mensaje oculto que intenta despertar el interés en los que realmente quieren aprender de Dios, pero que oculta el verdadero mensaje en aquellos que tienen un corazón duro para con Dios, por eso no debemos extrañarnos de que haya personas que, aunque se les explique la Palabra con total claridad, no van a creer e incluso se burlen de quien les está queriendo enseñar.

La parábola del sembrador

Ya sabemos que una parábola es una historia ilustrativa que tiene un mensaje oculto. Ahora la pregunta es ¿cuál es la lección en la parábola del sembrador?

Esta última frase del versículo 9 "el que tiene oídos, que oiga", es una expresión idiomática que se puede interpretar como "el que tiene interés por aprender, que preste atención a lo que he dicho". Es una forma de llamar la atención a esta parábola, una forma de decir que lo que acaba de decir es importante.

Tenemos 4 tipos de terrenos en donde cayó la semilla, con 4 resultados diferentes:

En el versículo 18 Jesús comienza a explicar la parábola

Aquí Jesús da el significado de cada simbolismo en la parábola. La semilla es "la palabra del reino", o sea, el mensaje sobre el evangelio del reino de Dios, sobre cómo ser parte del reino de Dios, y Jesús revela que hay 4 tipo de personas que oyen este mensaje y que pueden reaccionar de 4 formas diferentes.

Hay que notar que aquí no se está hablando de gente que no ha oído la palabra, todas estas son personas que oyeron la Palabra, pero cada uno tenía diferente disposición en su corazón, diferente "terreno" donde fue plantada la Palabra y sólo aquellos que la entienden de verdad logran dar fruto.

Vamos a ahondar un poco en estos textos.

Marcos y Lucas nos relatan la misma parábola, dando algunos detalles extra. Los versículos 3 al 13 de Marcos 4 nos relatan la parábola de forma muy similar a Mateo, pero en el versículo 13 y siguientes tenemos una información extra:

Marcos nos dice que esta parábola es fundamental para entender todas las demás, con lo cual añade más énfasis al hecho de que realmente deberíamos comprender bien lo que Jesús enseñó aquí.

En el versículo 14 vemos que el sembrador es quien siembra la Palabra, algo que, si bien se deducía del relato de Mateo, ahora está bien claro. En el 15 leemos que el que quita la Palabra del corazón es Satanás, ahora sabemos que "el maligno" que mencionaba Mateo es Satanás, el Diablo. En el relato de Mateo, en cuanto a la que cayó entre espinos se dice que son a quienes "las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas" les ahoga la Palabra, Marcos añade "la codicia de otras cosas". Además, en el 20 Marcos no habla de "entender" la Palabra, sino de "recibirla". Ya veremos la diferencia, pero antes veamos lo que Lucas dice al respecto:

Aquí hay más detalles adicionales. Vemos que aquí se habla del "Diablo", que quita la palabra de sus corazones para que no crean y sean salvos, estas personas ni siquiera llegaron a aceptar el señorío de Jesús. Los de la palabra sobre roca se apartan en tiempos de prueba. Los de la semilla entre espinos, son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida y no llegan a madurez. Los que dan fruto son los que oyen con corazón bueno y recto, retienen la palabra oída y llevan fruto con perseverancia.

Ahora trataremos de unir todos los puntos:

TerrenoLo que sucedióInterpretación
Junto al caminoFue pisoteada y la devoraron las aves (Mt. 13:4; Mr. 4:4; Lc. 8:5).El maligno, Satanás, el Diablo, arrebata la Palabra que fue sembrada en el corazón para que la persona no crea y sea salva (Mt. 13:19; Mr. 4:15; Lc. 8:12).
PedregalesNo había mucha tierra, brotó rápido porque la tierra no tenía profundidad, pero cuando salió el sol se quemó y se secó por no tener raíz y porque no tenía humedad (Mt. 13:5-6; Mr. 4:5-6; Lc. 8:6).En seguida recibe la palabra con gozo, cree por un tiempo, pero no tiene raíz y cuando viene la prueba, aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza y se aparta de Dios (Mt. 13:20-21; Mr. 4:16-17; Lc. 8:13).
EspinosLos espinos crecieron al mismo tiempo y la ahogaron (Mt. 13:7; Mr. 4:7; Lc. 8:7).Oye la palabra, pero siguen su camino, las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas, la codicia por los placeres de la vida y otras cosas ahogan la palabra y no llega a madurar, queda sin fruto (Mt. 13:22; Mr. 4:18-19; Lc. 8:14).
Buena tierraDio fruto a ciento, sesenta y treinta por uno (Mt. 13:8; Mr. 4:8; Lc. 8:8).Oye la palabra con corazón bueno y recto, la entiende, la recibe, la retiene y produce fruto con perseverancia (Mt. 13:23; Mr. 4:20; Lc. 8:15).

Esta parábola fue señalada por Jesús como muy importante y como el inicio para comprender las demás parábolas. Nos habla de la importancia de tener un buen corazón para recibir la Palabra de Dios. No importa qué tan bien se nos presente el mensaje del reino de Dios, si no hay un buen corazón para recibirla, no dará buen fruto. Jesús fue el más grande maestro de la Palabra sobre la Tierra, él fue el sembrador por excelencia, aún así, muchos no querían escuchar lo que él tenía para decir.

Ahora bien, el corazón con el que se recibe la Palabra depende de la decisión de cada uno. Dios no nos obliga a creer Su Palabra y nosotros debemos tomar decisiones. No obstante, conocer y entender el mensaje de las Escrituras, conocer la obra de Dios en Cristo, es importante para poder así tomar las decisiones correctas.

4 actitudes frente a la palabra de Dios

Los de "junto al camino": Notemos que estas personas oyeron el mensaje de Dios, pero no lo entendieron, como no lo entendieron, el Diablo pudo actuar rápidamente y arrebatarles aquello que escucharon sobre Dios y jamás llegaron a creer, no llegaron a recibir la salvación de Dios, por consiguiente, jamás podrán dar fruto espiritual. El Diablo no hace esto de forma directa y personal, sino a través de personas que obran de forma maliciosa. Estas personas "pisotean" la palabra de Dios que ha sido sembrada, comienzan a denigrar a Dios, a argumentar contra la existencia de Dios o contra la veracidad del mensaje cristiano, usan todo tipo de estrategias para quitar del corazón el mensaje de Dios que ha sido recibido, por esta causa esa persona que oyó la Palabra no llega a creerla.

Los de los "pedregales": Estas personas son las que oyeron y recibieron a Dios con gozo en un instante, no les costó nada recibir la salvación de Dios, quizá se llenan de entusiasmo por las cosas de Dios y quieren hacer muchas cosas para Él. No obstante, en el momento que vienen aflicciones por causa de la Palabra, en el momento que otros empiezan a criticarlos o presionarlos a causa de su fe cristiana, abandonan a Dios y siguen sus vidas como siempre. No quieren meterse en problemas, no quieren abandonar su comodidad por causa del reino de Dios, así que prefieren seguir pasando desapercibidos en el mundo antes que ser presionados por los incrédulos. Esto sucede porque no hay echado raíces sobre la Palabra de Dios, en su corazón la aceptaron sólo superficialmente.

Los de los "espinos": Estas personas también recibieron el mensaje de la Palabra de Dios, pero al mismo tiempo ellos tenían en su corazón el tener riqueza, o placeres de esta vida y este mundo. Ellos por un lado han recibido a Dios, pero terminan dando prioridad a sus deseos y placeres personales, quizá quieren sentirse "realizados" en la vida, quizá quieren tener un buen auto, casa, salir de vacaciones cada año, viajar por el mundo, vestir bien, tener artefactos de lujo en su casa, tener fama y honra humana, etc., por esta causa, aunque creen en Dios, lo ponen en un segundo lugar de sus vidas y por esta causa no llegan a madurar y dar fruto para el reino de Dios. Con respecto a esto Juan nos dice:

Juan es claro que si alguien ama al mundo es porque no ha comprendido el amor de Dios, no ha sido llenado verdaderamente con el amor de Dios. El mundo nos ofrece deseos para la carne, para los ojos y la "soberbia de la vida". El mundo va a tentarnos a buscar la riqueza, la fama y el placer y así alejarnos de la voluntad de Dios. Esto no quiere decir que no podamos tener dinero y darnos ciertos gustos en la vida, pero Dios tiene que estar primero en nuestras vidas, hacer Su voluntad debe valer más para nosotros que cualquier bien, placer o prestigio que nos ofrezca el mundo. Y si hacemos la voluntad de Dios, Dios nos proveerá de todo lo necesario en todas las cosas y, además, podremos producir mucho fruto.

Los de la "buena tierra": Aquellos que oyen y aceptan la palabra de Dios y la ponen en práctica son quienes la han recibido con buen corazón, en quienes el amor de Dios penetró profundamente y en quienes la Palabra se ha arraigado firmemente.

Es importante entender que esta "tierra" del corazón no es algo que no se pueda cambiar. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de tomar decisiones, quizá un día recibimos a Dios y fuimos abatidos por las aflicciones. ¡Podemos levantarnos nuevamente y volver a servir a Dios! Quizá nos dejamos ganar por el afán de los bienes de este mundo ¡Pero podemos cambiar y decidir seguir a Dios! En Lucas 19 vemos el caso de Zaqueo, un hombre rico que había hecho dinero defraudando a otros, pero al recibir el mensaje del reino él decide cambiar y, en el versículo 8 él decide dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver por cuadruplicado el dinero a quienes él había defraudado. ¡Qué cambio! ¡No hay excusas, el corazón puede cambiar!

El fruto y las recompensas

Los que reciben la Palabra con buen corazón son los que darán mucho fruto. ¿Y cuál sería ese fruto?

No hay forma de producir verdadero fruto separados de Cristo, sólo por medio de Cristo podemos producir fruto. Y la forma de permanecer en él es poner por obra sus mandamientos, para lo cual tenemos que conocer la Palabra de Dios y tenemos que seguir la guía de Cristo. Si andamos en Su voluntad, nuestro gozo va a ser completo y tendremos recompensa en el reino venidero.

Todo aquello que hagamos para Dios, conforme a Su voluntad, será recompensado por Dios en la era futura. Si alguien ha edificado cosas materiales, o sea, si alguien luego de conocer a Cristo sigue una vida dedicada a los placeres del mundo, su obra será destruida, si creyó en Jesús como Señor, será salvo, vivirá para siempre en el reino de Dios, pero no tendrá recompensa por sus obras. Por otro lado, quien edifique un andar de fe, obediencia y servicio a Dios, recibirá una recompensa de parte de Dios, y sabiendo que Dios es el Creador, el Todopoderoso, sin dudas que Sus recompensas serán más generosas que cualquier cosa que el mundo nos pueda dar, además, será incorruptible, no tendrá fin.

¡Confiemos en Dios, hagamos Su voluntad! ¡Tenemos una corona incorruptible por delante!


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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