¿Es malo ser rico? ¿Alienta la Biblia a la pobreza?

Muchos leen este versículo y piensan que la riqueza es mala, que Dios no quiere que un cristiano se enriquezca.

Esta idea parece ser reforzada cuando Jesús le dice al joven rico que si quería ser perfecto debía vender todos sus bienes y darlo a los pobres, en Mateo 19:21-24. El joven se entristeció, porque tenía muchas riquezas y luego Jesús dijo que era más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de Dios.

Con todos estos versículos de antecedente, pareciera que es mejor ser pobres y que la riqueza no es bien vista por Dios.

Pero ¿realmente Dios quiere que seamos pobres? Para contestar esta pregunta, y cualquier otra acerca de nuestra fe y nuestra conducta, no deberíamos tomar un versículo aislado e interpretarlo como a nosotros nos parece, sino ver cada texto en detalle, ver su contexto y entender la enseñanza general de las Escrituras.

En la Biblia vemos ejemplos de hombres muy ricos a los que Dios bendijo mucho y jamás les pidió despojarse de sus riquezas. Entre ellos está Abraham y su descendencia; José (que fue segundo después del Faraón egipcio); Job, que no sólo era muy rico, sino que después de su aflicción Dios le duplicó sus bienes materiales; David; Salomón; y Jesús mismo, que llevaba ropas tan caras que los soldados romanos no quisieron partirla.

Son muchos ejemplos en la Biblia de gente rica que fue bendecida por Dios.

1 Timoteo nos dice: "Porque el amor al dinero es raíz de todos los males..." conforme al texto griego de la Biblia, esta frase podría traducirse mejor como "Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males". En realidad, sabemos que no todos los males vienen por amor al dinero, pero sí que puede dar origen a toda clase de males.

Entonces, Pablo no está diciendo que el dinero sea malo, sino que es el AMOR al dinero, que puede ser punto de partida para toda clase de males. Muchos creyentes se han desviado de la fe en Dios, porque amaron (o aman) más al dinero que a Dios. A estas personas les interesa más la "buena vida" (a ojos humanos) que agradar a Dios.

Cuando Jesús dijo a este joven rico que vendiera sus bienes y lo diera a los pobres, no es porque sus riquezas en sí fueran malas, sino porque seguramente Jesús identificó que este joven rico amaba sus riquezas y éstas eran un obstáculo para su relación con Dios. El joven no era mala persona, él cumplía todos los mandamientos, no obstante, su corazón estaba con las riquezas, no estaba dispuesto a renunciar a éstas para servir a Dios.

Pero no siempre es necesario que un rico venda sus bienes para agradar a Dios. Pablo le dijo a Timoteo (en 1 Timoteo 6:17-19) que mande a los ricos de esta era a no ser altivos, ni poner su esperanza en las riquezas, sino en Dios, y que hagan buenas obras y sean generosos. Pablo no dijo que los ricos debían vender todo y hacerse pobres, sólo dijo que sirvan primero a Dios, que no pongan sus esperanzas en las riquezas (que no amen al dinero) y que sean generosos.

En el libro de Proverbios leemos:

Estos versículos nos muestran que algo más valioso que las riquezas materiales es estar en paz, tener una familia en armonía y tener a Dios en el corazón. Pero, también leemos:

Lo que quiere decir este versículo es que, en general, la gente se aleja de los pobres, los ricos siempre tienen gente a su alrededor que quieren estar cerca. Por supuesto, nuestro estado económico no es indicativo de qué tan creyentes seamos, pero tener dinero muchas veces ayuda a poder llegar a más gente.

Estos y muchos otros versículos en la Biblia nos habla de lo importante de ser diligentes, de trabajar para no empobrecer. Por supuesto, la riqueza no se hace sólo trabajando, sino haciéndolo estratégicamente, por eso la Biblia nos alienta a adquirir sabiduría.

La sabiduría de Dios nos guía por el buen camino en lo espiritual, pero también nos ayuda a entender cómo funciona el mundo y a vivir lo mejor posible dentro de éste.

Tener o no tener dinero no nos hace mejores o peores a nivel espiritual.

El dinero es necesario para moverse en el mundo, quien tiene una buena posición económica tiene recursos para poder servir mejor a Dios y también ayudar a otros hermanos. No obstante, dependiendo del lugar y tiempo que una persona haya nacido y vivido, puede que no le sea sencillo estar bien económicamente (por ejemplo, hoy en día, no es lo mismo ser un cristiano en Venezuela o Corea del Norte que en Alemania o Finlandia).

Lo importante es confiar en Dios y poner nuestro corazón en Él sea cual sea la situación, como lo hacía el apóstol Pablo:

A veces también el llamado de Dios nos puede llevar a una forma de servicio que no nos permite enfocarnos en ganar mucho dinero, o que, directamente, nos lleva a situaciones muy difíciles. El apóstol Pablo, por ejemplo, pasó por hambre, frío, cárcel, andaba mal vestido, fue perseguido y azotado (2 Co. 11:23-33); y terminó siendo martirizado, lo cual hizo por amor a Dios (2 Ti. 4:6-8).

Ciertas funciones de servicio en el cristianismo a veces son duras y requieren que renunciemos a ciertos placeres de la vida para poder ayudar a otros. Si hoy tenemos una Biblia traducida al español en nuestra casa es porque muchos hombres y mujeres entregaron sangre, sudor y lágrimas a Dios para difundir Su Palabra.

La conclusión aquí es que lo importante no es si una persona tiene o no tiene dinero, sino cuál es su corazón y actitud ante Dios.

Si puedes obtener riquezas, honestamente y con justicia ¡mucho mejor! Pero usa ese dinero para servir a Dios, no pongas tus esperanzas en tus bienes y recuerda que la Tierra y su plenitud son de Dios (Salmos 24:1). venidero.

Y si estás en una posición económica difícil, recuerda siempre acudir a Dios por tu provisión y mantenerte trabajando, no solo por el sustento, sino para Dios. A su tiempo Dios dará a cada uno su recompensa y muchos que en este mundo han sido pobres tendrán plenitud de riqueza en el reino


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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