Lecciones Cortas

Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador

Explora el origen y la validez bíblica de la frase "Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador". Descubre cómo se interpreta en las Escrituras y qué significa realmente para los cristianos.

"Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador" es una frase muy repetida por mucha gente y muy usada entre cristianos. Vamos a analizarla Bíblicamente.

El origen de esta frase

En primer lugar, hay que saber que esta frase no está en ningún texto de la Biblia, no es una frase tomada de las Escrituras, sino que se le atribuye a Mahatma Gandhi, el conocido maestro del hinduismo. En realidad, Gandhi dijo "odia al pecado, ama al pecador" y esta frase luego fue "adoptada" en el cristianismo como "Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador". Gandhi no fue un predicador del cristianismo y su doctrina no estaba basada en las Escrituras, sin embargo, a pesar de que él no predicó basado en la Biblia, nosotros debemos averiguar si estas palabras tan repetidas pueden o no aplicarse a nuestro Dios (el Dios cristiano).

Leyendo comentarios en redes sociales, nos encontramos con personas que correctamente reconocen que estas palabras no son bíblicas y luego citan algunos textos de las Escrituras para intentar demostrar que, lejos de "amar al pecador", Dios los "aborrece". Algunos de estos textos bíblicos son los siguientes:

¡Duras palabras! Pero, entonces ¿aborrece Dios al pecador? Hasta ahora pareciera que sí, pero...

Aquí Pablo nos dice que Dios muestra Su AMOR en el hecho de que Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores. Si aún éramos pecadores cuando Cristo murió por nosotros ¡entonces Dios mostró en él Su amor por los pecadores! Dios dio a Su hijo para que el MUNDO sea salvo por él, ¡y esto incluye a los pecadores!

¡Y aquí ya estamos hecho un lío! Al final ¿Dios ama a los pecadores o los aborrece? ¿Quiere que sean salvos o está enojado con ellos? ¿Cómo se resuelve esta contradicción?

Por empezar, vamos a ver que lo que parece una contradicción no es una contradicción, la contradicción está en no ver los DETALLES de los relatos. Pero antes de ver esos detalles, definamos "pecado". La palabra que se traduce "pecado" en la Biblia es en hebreo chatta'ah, que primariamente significa "ofensa" y en griego es la palabra amartia que significa en su raíz "fallar a la marca", e implica todo aquello que no se ajusta perfectamente con la voluntad de Dios. Puesto que nadie puede hacer perfectamente la voluntad de Dios todo el tiempo, no hay nadie que no pueda ser considerado "pecador" (excepto Jesús). Siendo así, si Dios aborrece a los pecadores, debería aborrecer a todo ser humano sobre la Tierra, por supuesto, esto no es lógico, y, como ya vimos, Dios dio a Su hijo por nosotros, pecadores, así que no es posible que Dios "aborrezca" a los pecadores, aunque sí es cierto que él aborrece al pecado:

Si Dios aborreciera al pecador, debería haber aborrecido a David, que dijo:

Pero ya sabemos cuánto amó Dios a David, ¡de su linaje hizo nacer a Jesús! Es más que evidente que en verdad Dios ama al pecador. Pero aún tenemos que resolver qué pasa con los otros textos citados al principio:

¿Qué sucede aquí? Bien, aquí es donde debemos prestar atención a los DETALLES del texto. ¿Ven en algún lado la palabra "pecado" o "pecador"? ¡No! En estos versículos se usan las palabras "perversidad", "iniquidad", "sanguinario", "engañador", "el que sigue el mal", "perversos de corazón".

No es lo mismo ser pecador que ser impío, ser perverso de corazón, engañador, sanguinario, etc. Yo no encontré ningún versículo que diga que Dios aborrece al pecador. Dios no aborrece al pecador, de ser así, debería aborrecer a toda la humanidad. Lo que Dios aborrece es a aquellos que hacen maldad, no se trata sólo de alguien que peca, sino alguien que está en estado de maldad, que daña a otros para su propio beneficio y que no le importa el bienestar de los demás, ¡a esos aborrece Dios! ¡Pero no a los pecadores!

Fíjense lo siguiente:

Dios es tan, tan limpio, que cualquier manchita mínima de suciedad en una persona es aborrecible para él, si bien Dios es todopoderoso, en este texto se enfatiza la santidad de Dios diciendo que Él "no puede" ver el agravio. Es evidente que a Dios no le gusta para nada el pecado. Sin embargo, como hemos visto en textos previos, Dios sí ama al pecador.

Es como ese rey que trajo a sus palacios a un hombre andrajoso para que habite allí. El rey detestaba el olor de ese hombre, no toleraba sus ropas andrajosas, le molestaba su vocabulario vulgar y sus malas costumbres producto de una falta de educación, sin embargo, amó a esa persona. El rey lo llevó a sus palacios, pero no le dejó tal como estaba, lo lavó, le cambió las ropas, y puso instructores para educarlo.

En su proceso de cambio, ese hombre volvía una y otra vez a sus viejas costumbres hasta que poco a poco fue cambiando sus hábitos y comenzó a vivir como un hombre digno del rey. ¡Así es Dios! Dios nos rescató de la miseria, pero no quiere que sigamos viviendo como miserables, como pecadores, nos quiere limpiar y educar para que vivamos como Hijos del Rey y seamos el reflejo de Su gloria.

En conclusión, aunque la frase "Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador" no sea parte de la Biblia y sea una frase atribuida a un predicador del hinduismo, de acuerdo con lo que vimos en las Escrituras, la frase sí es aplicable a nuestro Dios, el Dios de la Biblia.


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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