Castigos de Dios para los incrédulos
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Romanos 2:5 (RVA)
Este versículo en Romanos nos dice que aquellos que son duros de corazón y no se arrepienten (haciendo a Jesús su Señor – Hch. 2:38), están acumulando "ira" para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. Así que la "ira" es acumulativa. Muchos cristianos enseñan que el castigo para los incrédulos será la tortura eterna en el infierno y que todos los incrédulos, sea lo que sea que hayan hecho, van a tener ese mismo castigo. Pero la Biblia nos dice que Dios es justo, y aquí nos dice que Su juicio será justo. Dios no va a dar a todas las personas el mismo castigo y, puesto que ningún incrédulo hizo mal desde la eternidad, no sería justo castigar a nadie "perpetuamente", ni siquiera al Diablo mismo. Además, si Dios es justo, lógicamente no es posible que el Diablo, que viene haciendo daño desde el principio de la creación, tenga el mismo castigo que una persona que pasó por esta vida sin creer en Jesús, ni tampoco es justo que un genocida como Hitler tenga el mismo castigo que un simple ladrón.
La idea promovida por muchos cristianos, de que todos los pecadores sufrirán para siempre en el infierno, hace que muchos duden de la justicia de Dios. Si el mensaje es cierto, entonces Dios estaría siendo injusto al castigar a todos por igual, e incluso podría acusársele de cruel por torturar para siempre a alguien que no aceptó la salvación, pero que no ha hecho gran daño en su vida.
Por eso, en este artículo revisaremos unos cuantos pasajes de la Escritura para poder ver la justicia de Dios en Su castigo contra los incrédulos. Romanos 6:23 nos dice que la paga del pecado es la muerte. Así que la muerte final es lo que van a tener todos los incrédulos, pero, como veremos, antes de esa muerte, tendrán un castigo proporcional al mal que hayan hecho.
Romanos 12:19 (RVA)
Dios dice aquí que la venganza es de Él y que Él pagará. La palabra "venganza" en el texto griego es ekdikeö, que significa: hacer justicia con alguien que ha sido dañado o perjudicado, dando el castigo correspondiente a quien hizo el daño, puede traducirse como "ajusticiar, vengar, castigar". Como creyentes, tenemos que confiar en que Dios hará justicia. Si alguien nos hace daño, lo correcto sería que las autoridades de nuestro país hagan juicio sobre la persona y le den el castigo apropiado, sin embargo, vivimos en un mundo lleno de injusticias. Cuando sufrimos injusticias, Dios dice que no intentemos vengarnos por cuenta propia, sino que dejemos el juicio a Él, porque Él va a dar el justo castigo a cada uno.
Hebreos 10:29-31 (RVA)
"Pisotear" al hijo de Dios se refiere a aquellos que han recibido el mensaje del Evangelio y no sólo no han querido aceptarlo, sino que lo ridiculizan o actúan en contra de Dios. Nuevamente nos dice que Dios va a ajusticiar a estas personas. En Mateo 11:20-24 Jesús dice que el castigo para ciertas ciudades sería mayor que el de Sodoma, porque Jesús había hecho hechos poderosos en estas ciudades y aun así no habían creído.
Lucas 12:47-48 (RVA)
En este contexto Jesús está hablando en parábola, pero nos muestra el hecho de que tanto el que recibe el mensaje del evangelio como el que no, si no cree en Jesús como Señor, recibirá castigo por sus pecados en el juicio, pero Dios tendrá consideración con los que jamás recibieron el mensaje de salvación y éstos no tendrán tanto castigo como aquellos que sí recibieron el mensaje, pero no lo aceptaron.
1 Timoteo 5:24 (RVA)
Como podemos ver, la Biblia nos indica que los pecados de algunas personas se ponen en evidencia antes de comparecer en el juicio y a otros le alcanzan después. Claramente Dios no va a dejar pasar nada, él tiene registro de todas nuestras acciones.
¡Los pecadores no irán al infierno!
Si buscamos la definición de "infierno" en Google nos encontramos con lo siguiente:
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En algunas religiones, lugar al que van las almas de las personas que mueren en pecado, sin haberse arrepentido de sus faltas, para sufrir toda clase de penalidades.
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En algunas religiones de la Antigüedad, lugar o morada donde residen los muertos.
Wikipedia comienza diciendo: "La palabra infierno viene del latín inférnum o ínferus (por debajo de, lugar inferior, subterráneo), y está en relación con las palabras Seol (hebreo) y hades (del griego). Según muchas religiones, es el lugar donde después de la muerte son torturadas eternamente las almas de los pecadores.
Como vemos, la raíz de la palabra "infierno" tiene que ver con un lugar inferior, un lugar bajo tierra. No obstante, la idea generalizada de "infierno" es la de un lugar de tortura y sufrimiento sin final. Muchos cristianos creen que existe un lugar así, donde los pecadores son torturados continuamente y jamás dejarán de sufrir. Pero esta idea no proviene de la Biblia, sino de la mitología greco-romana. La Biblia no habla de un lugar de tortura eterna, sino de lugares de castigo y destrucción.
La Biblia nos dice que los muertos están muertos, no se van inmediatamente ni al cielo, ni al infierno, sino que están en espera de ser resucitados y juzgados, así que la idea de que en el presente existe un lugar de tortura para los pecadores queda totalmente descartada, todos aquellos que dicen haber tenido visiones o sueños sobre el infierno simplemente están mintiendo, o ellos mismos siendo engañados. Pero nos queda ver si en el futuro existirá un lugar de tortura para los pecadores, en donde van a estar "quemándose" perpetuamente.
La palabra "infierno" en nuestras versiones de la Biblia al español, es la traducción de una de tres palabras en griego, ninguna de estas tres se refiere a un lugar de tortura. Una de las palabras griegas que se traduce "infierno" en algunas versiones de la Biblia es hades, que simplemente se refiere a la muerte misma. Las otras palabras son en griego tartaroö y geenna, vamos a estudiar los usos de estas palabras en la Biblia y veremos que ninguna de estas palabras se refiere a un lugar de tortura. Pero antes, déjenme recordarles el pasaje en Romanos 6:23:
Romanos 6:23 (RVA)
Si una persona fuera a vivir perpetuamente en un lugar de tortura, entonces no estaría jamás recibiendo su paga, que es la muerte. Aquí la Biblia lo dice claro: "la paga del pecado es muerte", no dice que la paga del pecado sea ser torturado para siempre. Si creemos lo que la Biblia nos está diciendo aquí, entonces tiene que quedarnos claro que nadie va a ser perpetuamente torturado.
Lo que la Biblia nos enseña es que cada uno recibirá el castigo que le corresponde por sus pecados y luego morirá, será destruido.
Tartaroö
En este versículo la palabra "infierno" es en griego tartaroö. Esta palabra griega es usada sólo aquí en toda la Biblia.
De esta palabra griega viene la transliteración al español "tártaro". En la antigua mitología griega el tártaro era un lugar de tormento para las almas de las personas malvadas y, desde ahí se deriva su traducción como "infierno", sin embargo, en la Biblia esta palabra es usada con otro sentido.
Lo que podemos ver del mismo versículo es que no es un lugar de tortura donde hay gente quemándose o "almas" siendo torturadas, sino que es una prisión de oscuridad, una prisión especial para cierta clase de ángeles que pecaron en el pasado.
Judas nos habla también de estos ángeles:
La palabra "eternas" aquí puede confundir un poco. En el texto griego es aidios, que, si bien en el griego clásico se usaba con el sentido de "perpetuo", en realidad no es perpetuo, porque el mismo versículo dice que estos ángeles estarán allí hasta el juicio del gran día, y más adelante veremos que serán destruidos. El antiguo historiador Josefo usó esta palabra griega para referirse al encarcelamiento de Juan, que, obviamente, no fue perpetuo, sino "de por vida".
La palabra "prisiones" en griego es desmos, que primariamente significa "cadena" y de ahí toma el sentido de "prisión, cárcel, ligadura".
Literalmente la traducción de las palabras "prisiones eternas" sería "cadena perpetua". Y, así como hoy en día usamos las palabras "cadena perpetua" para referirnos a un encarcelamiento que es "de por vida" (o a veces incluso menos), en este versículo tiene el mismo sentido, se refiere a que estos ángeles están encerrados allí hasta ser juzgados y luego destruidos.
Entonces, es que el tartaroö es una prisión de oscuridad para ciertos ángeles que pecaron y tuvieron que ser encerrados por Dios y que estos ángeles estarán allí sólo hasta el día en que sean juzgados por Dios.
El simbolismo del fuego
En la Biblia vemos muchas veces al fuego relacionado con la purificación, la destrucción del mal y, consecuentemente, del juicio de Dios. Sodoma y Gomorra fueron dos ciudades que por su maldad fueron destruidas con una lluvia de fuego y azufre (Gn. 19:24-25; Lc. 17:28-30). En ese caso el fuego fue literal, pero muy frecuentemente el fuego tiene también un sentido figurado de purificación. De hecho, la palabra griega para "fuego" es pur, de donde deriva nuestra palabra al español "puro".
Como podemos ver, el juicio final de Dios aquí es relacionado figurativamente con el fuego. Más adelante leemos:
"Dios es fuego consumidor". Esto quiere decir que Él destruirá todo lo malo, cuando Dios haga juicio sobre el mundo va a "purificarlo", eliminando a los malvados y dejando sólo lo bueno.
Muchas veces en la Biblia veremos al fuego como simbólico de juicio de Dios y purificación.
En Mateo 3 y Lucas 3 tenemos el relato de la prédica de Juan el bautista.
Juan dice aquí que él sólo bautizaba en agua, pero Jesús (que venía tras él) iba a bautizar en Espíritu Santo y fuego. La palabra "bautismo" significa "lavamiento" y también "inmersión". Juan los estaba "sumergiendo" y "lavando" con agua, pero eso sólo era simbólico, Jesús los iba a lavar con Espíritu Santo y fuego.
Hay quienes interpretan que "Espíritu Santo y fuego" es una figura endíadis y que su sentido es "espíritu santo purificador". Pero esto no encaja muy bien en el contexto. La otra forma de interpretar este versículo es que Juan se refiere a dos tipos de "bautismos", uno en espíritu santo, que es para los creyentes y otro en fuego, que es para los incrédulos. El que cree en Jesús como Señor recibe el don de espíritu santo y es "lavado" espiritualmente de sus pecados a través del don, por otro lado, los que no creen en Jesús serán "lavados" en fuego, o sea, serán completamente destruidos. Y esto encaja mejor con el contexto, en donde Juan primero le está hablando a un grupo de fariseos, que eran una "generación de víboras", a los que les dice que todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego. Luego nos dice que la "paja" (que representa lo malo) será quemada en fuego "que nunca se apaga". La paja representa a lo malo, lo inservible, y el fuego "que nunca se apaga", como veremos más adelante, es un fuego que nunca se apaga hasta que consume todo lo malo. Como podemos ver, el fuego tiene el simbolismo de la purificación y la destrucción de lo malo.
Aquí vemos que Jesús usa la misma analogía que había usado Juan y dice que todo árbol que no lleva buen fruto será cortado y echado en el fuego y luego dice que éstos no van a entrar en el reino de los cielos. El "reino de los cielos" es el futuro reino en que gobernará Dios y Jesús. Los que le hacen Señor de corazón (y no sólo de palabra) entrarán en el reino, los demás serán "echados en el fuego" (o sea, destruidos).
Puesto que los incrédulos serán "echados al fuego", Judas nos dice lo siguiente:
Dios no quiere que la gente sea destruida, pero Él es justo, sólo va a salvar a los que aceptan Su salvación por medio de Jesús. Por eso Judas nos dice que debemos "arrebatar del fuego" a la gente, esto es, predicándoles el evangelio para que sean salvos. ¡Esta es la tarea que Dios nos ha encomendado!
Entonces, hemos visto que:
En la Biblia el fuego muchas veces es simbólico de juicio y destrucción de todo lo malo para purificación.
El Gehena
La palabra que aquí se traduce como "infierno" es en griego geenna. Esta es la palabra griega que más frecuentemente se ha traducido "infierno" en las versiones al español. Esta palabra en realidad es un nombre propio, es el nombre griego dado al Valle de Hinom. El griego geenna viene de ge que significa "tierra, valle, territorio" e hinnom, que es el nombre de una persona. Por lo tanto, lo correcto sería simplemente transliterarla "Gehena" (o "Gehenna"), como hacen algunas traducciones de la Biblia.
Por ejemplo, la Nueva Biblia de Jerusalén traduce así:
En este caso, los editores de esta versión han optado por traducir geenna directamente como "Gehenna".
Este valle primeramente fue el "Valle de Hinom" (Neh. 11:30) y luego, al ser controlado por sus hijos, fue conocido como el "Valle de los hijos de Hinom", o "Valle de Ben-Hinom ("Ben" es la palabra hebrea para "hijos"). El valle está al sur de la ciudad de Jerusalén. En este lugar los israelitas practicaron idolatría, espiritismo, hechicería e incluso sacrificaban a sus hijos en fuego como otros pueblos paganos:
En este valle los israelitas practicaron cosas prohibidas por Dios y por eso Dios se enojó contra ellos y profetizó destrucción sobre ese lugar:
Para los tiempos de Jesús este valle rodeaba la parte oeste y sur de las paredes de Jerusalén. Como era considerado un lugar "impuro", el valle no estaba habitado, y en la parte sureste de este valle era quemada la basura de la ciudad. La gente llevaba toda su basura a este valle para ser quemada, incluyendo animales muertos, por eso se había convertido en un lugar en que el fuego ardía constantemente, y se decía que su fuego "nunca se apaga" y que el gusano "no muere".
Recordemos que Jesús siempre intentaba explicar realidades espirituales en términos que la gente pudiera entender (Mr. 4:33), así que, al mencionar al Gehena, la imagen que vendría a la mente en los oyentes de Jesús es el de la destrucción. No obstante, muchos hoy en día piensan que el Gehena es un lugar de "fuego eterno" en donde "el alma" de los pecadores serán por siempre atormentados. Pero, ¿dice eso la Biblia? Releamos Mateo 10:28:
Ya sabemos que "infierno" aquí es "Gehena". Y vimos que el "alma" no es algo que tenga vida en sí misma, sino que es parte de lo que integra a la vida de una persona. Por otro lado, la palabra "destruir", en este versículo, es en griego es apollumi, que significa "destruir, arruinar, reducir a nada". Así que Jesús está diciendo aquí que en el Gehena el alma y el cuerpo serán destruidos, reducidos a nada, y esto ya rompe con toda la enseñanza de que en el Gehena habrá "eterno castigo para las almas de los pecadores".
Jesús aquí no está diciendo que literalmente una persona debería sacarse un ojo o cortarse una mano, sino que usa una exageración (figura hipérbole) para hacer notar cuán importante es poder entrar en el reino de Dios. Por supuesto, en el reino venidero toda persona será sanada, nadie va a vivir allí con un solo ojo o una sola mano, pero Jesús intenta señalar que aún si ese fuera el caso, sería mejor vivir en el reino sin una mano o sin un ojo que ser destruido por completo en el Gehena.
Ahora bien, el 18:8 nos está hablando de "fuego eterno" y aquí es donde se suele producir la confusión sobre este y otros pasajes de las Escrituras. La palabra "eterno" ha sido traducida incorrectamente. En el griego es la palabra aionios, que significa "de la era". Así que las palabras "fuego eterno" en realidad deberían traducirse como "fuego de la era". Pensemos lo siguiente, ya vimos que lo que recibiremos los creyentes en el futuro es "vida de la era", y aquí Jesús dice que los incrédulos van a recibir "fuego de la era". Ambas cosas refieren a una era futura, un tiempo futuro, en donde los creyentes recibiremos vida y los incrédulos recibirán muerte, sus almas y cuerpos serán quemados.
Es fácil comprobar que el "fuego de la era" no es un fuego perpetuo, ya que Judas usa la misma expresión hablando del fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra:
Aquí las palabras "fuego eterno" son las mismas que en Mateo 18:8: "fuego de la era". Por supuesto, el fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra no es "eterno", porque hoy en día ya no hay fuego allí. Así que este "fuego de la era" es un representativo del juicio y castigo de Dios, no es un fuego literal que durará para siempre.
Así como la "vida de la era" hace referencia a la vida que Dios dará a los creyentes en la era venidera, el "fuego de la era" hace referencia al fuego de destrucción que recibirán los incrédulos en la era futura.
Aquí Jesús habla del gusano que no muere y el fuego que nunca se apaga. Algunos toman esto como "prueba" de que el Gehena es un lugar de castigo eterno. Pero razonemos lo siguiente ¿acaso puede un gusano vivir en medio del fuego? Y, suponiendo que el alma fuese una sustancia incorpórea que puede sobrevivir sin un cuerpo, ¿Podría un gusano dañar al "alma" de una persona o el fuego "quemarla"? ¡Claro que no!
Como mencioné antes, Jesús está haciendo referencia a un basurero que había en el valle del Gehena en su tiempo. Allí todo el tiempo se quemaba basura, por eso la gente sabía que allí el fuego "nunca se apaga", por otro lado, donde no había fuego había gusanos comiendo la basura, y como siempre había basura, siempre había gusanos, así que, figurativamente, la gente podría decir que allí "el gusano no muere". Pero todos sabían que el fuego sí se podía apagar y que el gusano sí podía morir. Si entendemos estos versículos en su contexto cultural e histórico, se hace claro que Jesús está usando algo conocido por ellos para mostrarles la destrucción que sufrirían los incrédulos, es como si hoy Jesús dijera que los incrédulos irán al crematorio.
Si aún quedan dudas de si el Gehenna es un lugar de tortura o uno de destrucción, leamos el siguiente versículo:
Lo que está diciendo aquí Jesús es que no hay que temer a quien mata sólo el cuerpo (los asesinos humanos), sino que hay que temer a Dios, Quien es el único capaz de decidir a quién echar en el Gehena. Noten que dice que el cuerpo es echado en el Gehena después de haber dado muerte, esto refuerza nuestra idea de que nadie va a estar con vida en el Gehena, simplemente es un quemadero de cuerpos.
El Gehena simboliza la destrucción final de los impíos, la finalización de su vida (alma) y la aniquilación de su cuerpo.
El horno de fuego
Otra expresión simbólica que Jesús usó para representar la destrucción final es el "horno de fuego", la cual vemos en dos parábolas relatadas en el libro de Mateo.
La cizaña aquí representa a los "hijos del maligno". No son sólo personas incrédulas, sino personas que trabajan para el Diablo. La cizaña es una planta muy parecida al trigo, pero que es tóxica. Un experto puede reconocerla rápidamente, pero para la persona común podría pasar desapercibida, como trigo, y al ingerirla ésta le haría daño. Esto simboliza a gente que es enviada por el Diablo y se hace pasar por servidores de Dios, engañando a las demás personas. Veremos esto más en detalle cuando veamos sobre el pecado imperdonable. Lo interesante a notar aquí es que éstos, en el fin del mundo (debería decir "fin de la era") serán echados en el "horno de fuego".
Unos versículos más adelante leemos:
Aquí nuevamente vemos que Jesús dice que en el fin de la era los ángeles de Dios van a separar a los malos de los justos y a los malos echará en el "horno de fuego". Este horno de fuego es otra forma de simbolizar a la destrucción final, igual que el Gehena.
El lago de fuego
El lago de fuego es un lugar de castigo y destrucción mencionado sólo en Apocalipsis:
La "bestia" y el "falso profeta" son dos servidores del Diablo que son mencionados en el libro de Apocalipsis. Ellos y los que reciben su marca van a ser lanzados en el lago de fuego. Apocalipsis es un libro lleno de información difícil de comprender y de simbolismos, así que no vamos a entrar en un análisis muy detallado. Lo que nos interesa, por ahora, es ver lo que respecta a este lago de fuego.
En estos relatos vemos que en este lago de fuego serán echados el Diablo, la bestia, el falso profeta y todos los que no se hallaron inscritos en el libro de la vida, o sea, aquellos que por sus obras no sean dignos de vivir para siempre en el reino. Estas personas y seres espirituales, serán echados allí. Vemos que este lago de fuego, por un lado, es llamado "la muerte segunda", pero también dice, en el 20:10, que allí serán atormentados "día y noche por los siglos de los siglos". Muchos usan esta expresión para enseñar que los impíos van a ser "torturados para siempre".
Por un lado, esto no puede ser posible, porque nos está diciendo que el lago de fuego es "la muerte segunda", así que, si allí hay muerte, no puede haber una tortura perpetua. También nos dice que allí será echada la muerte y el hades, por supuesto, "muerte" y "hades" no son personas o seres, así que está usando una figura para indicar que los que queden ya no van a sufrir muerte. Claramente, el fuego y azufre físicos no pueden destruir al Diablo u otros espíritus, así que este fuego tenemos que tomarlo como algo simbólico de destrucción. El fuego suele simbolizar la quema de lo malo, especialmente en una sociedad donde la única forma de deshacerse de la basura era quemándola.
Otro punto a tener en cuenta es que no dice que todos los incrédulos estarán allí "por los siglos de los siglos", sino sólo la bestia, el falso profeta y el Diablo. Lo que se hace evidente en estos contextos es que el lago de fuego es un lugar de muerte y destrucción, pero que esta muerte no es "indolora", sino que habrá cierto tormento que probablemente sea proporcional al mal hecho y, por eso, el Diablo y otros seres sean atormentados "por los siglos de los siglos".
Se suele enseñar que la expresión "por los siglos de los siglos" es equivalente a "para siempre". Sin embargo, si Dios hubiese querido decir "para siempre", lo habría hecho con una expresión más clara. Las palabras griegas que se han traducido "por los siglos de los siglos" son eis tous aiönas tön aiönön, que podría traducirse como "por las eras de las eras" o "durante las eras de las eras".
Una "era" es un período de tiempo determinado, con un principio y fin y con características particulares. Por ejemplo, nosotros llamamos "la era del bronce" a un período de tiempo en la historia en que el ser humano se caracterizó por usar utensilios de bronce; llamamos "la era de la información" a un período de tiempo en el que el mundo está lleno de información. Del mismo modo, en la Biblia Dios dividió la historia en "eras" espirituales. "Las eras de las eras" podría implicar varias eras, aunque quizá sea simplemente sea una expresión figurada, en forma de hipérbole, usada para denotar un largo período de tiempo.
La Biblia nos dice que Dios vive "por los siglos de los siglos" (por las eras de las eras), obviamente Él es inmortal y vive para siempre, pero esto no significa que esta expresión sea equivalente a "eternidad".
Los griegos y romanos del tiempo de los apóstoles no tenían numerales para expresar números muy grandes como tenemos hoy ahora. El numeral romano más grande era la letra "M", que representaba al 1000, no había forma de expresar números en miles de millones, así que la expresión "por los siglos de los siglos" fue usada probablemente para expresar un número muy grande para el cual no tenían forma de expresar correctamente.
El Diablo arruinó incontables vidas al largo de la historia, todo el mal en la tierra es su responsabilidad, por lo cual es lógico que su castigo dure mucho tiempo, al igual que el de otros seres espirituales que le acompañan. Por eso, si bien no sabemos cuánto tiempo durará el lago de fuego ni cómo actúa exactamente (ya que el fuego literal no puede afectar al Diablo y los espíritus malignos), podemos deducir, al estudiar la Biblia, que este fuego no va a durar para siempre. Lo importante es que nos quede claro que la Biblia no nos habla de un castigo perpetuo para los pecadores, sino que cada uno tendrá un castigo justo.
El lago de fuego representa el justo castigo para cada persona o ser espiritual que ha hecho el mal.
Aflicción y oscuridad
Además del castigo del lago de fuego y la destrucción en el Gehena, las Escrituras también nos habla de otro castigo para los incrédulos, que consiste en vivir un tiempo de aflicción, estando en oscuridad y tinieblas.
El apóstol Pablo dice aquí que es justo retribuir con aflicción a los que causan aflicción. La palabra "aflicción" en el griego es thlipsis, que significa "opresión, aflicción, tribulación" y puede ser tanto externa como interna, puede referirse a una opresión o daño manifiesto en lo físico, pero también mental.
Esto está al final de la Biblia, los que "lavan sus vestiduras" se refiere a los creyentes que estarán en el reino de Dios, pero también nos dice que hay gente que quedará afuera. "Perros" es la forma en la que solían llamar a la gente impura o indigna. Estas personas, junto con hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras y los que aman y practican la mentira van a estar "afuera" del reino. Si estar "afuera" significara simplemente estar muertos, no tendría mucho sentido decir que estarán "afuera", este versículo nos da un indicio de que habrá un castigo aparte para los incrédulos, que consistirá en estar "afuera" del reino de Dios.
Jesús también habló de esto:
En el contexto los "hijos del reino" se refiere a los descendientes de Israel, a quienes Dios les prometió primeramente ser partícipes de Su reino. Jesús está diciendo que muchos iban a venir de otros pueblos y tener parte en el reino de Dios, junto con Abraham, Isaac y Jacob (a quienes Dios prometió tener una parte en el reino venidero), pero también muchos de los descendientes de Israel iban a ser echados "a las tinieblas de afuera" (a causa de su incredulidad).
Entonces, vemos que Jesús también menciona un lugar "afuera" del reino, donde habrá tinieblas (oscuridad) y donde habrá llanto y crujir de dientes (lo cual simboliza preocupación o aflicción).
Esta es otra parábola en la que Jesús menciona "las tinieblas de afuera". La parábola nos habla de alguien que no fue con la ropa apropiada a la cena de bodas organizada por el rey. Lo que esto nos simboliza es que Dios (el Rey) ha invitado a su cena de bodas (la vida en el reino venidero) a toda la gente, pero para entrar es necesario tener la ropa apropiada, que es la fe en Jesús (ver Gá. 3:26-27). Nadie puede entrar en el reino si no es por la fe en Jesús (Jn. 14:6). Los que no hayan creído en Jesús como Señor serán "echados en las tinieblas de afuera".
La expresión final "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos", no significa que Dios ya haya elegido quiénes van a entrar en el reino, sino que, el contexto mismo nos muestra que Dios "escoge" a quienes cumplen Sus condiciones. Dios ha llamado a todos a la salvación, pero serán "escogidos" para entrar en el reino aquellos que hayan aceptado ese llamado haciendo a Jesús Señor.
Mateo 25:14-34 nos relata la parábola de los "talentos", en donde nos habla de la importancia de usar nuestros talentos al servicio de Dios. Aquellos que invirtieron su talento fueron recompensados y el que no fue castigado. Al final Jesús dice:
Si bien los relatos de Mateo 22 y 25 son parábolas, el hecho de que se mencionen las "tinieblas de afuera" en ambas nos hace ver la similitud con lo dicho por Jesús en Mateo 8:12 (que no era una parábola) y en Apocalipsis 22:15.
Quizá no podamos saber exactamente cómo será este castigo de "tinieblas de afuera", pero al parecer habrá un tiempo en que los incrédulos pasaran en un lugar de oscuridad al mismo tiempo que los creyentes estaremos en el reino de luz de Dios.
Apocalipsis 22:5 nos dice que en el reino venidero no habrá necesidad de Sol y que la luz de Dios mismo será la que alumbre. 1 Timoteo 6:16 nos dice que Dios habita en "luz inaccesible", lo cual nos muestra que es un tipo de luz al cual no podemos acceder desde el plano humano.
Jesús dijo también:
Cuando aceptamos a Jesús como Señor pasamos a estar "dentro" del reino, y si nos acercamos a Jesús, Él ha prometido jamás echarnos fuera.
Así que, a los creyentes nos espera una vida perpetua en un reino de luz y los incrédulos, como parte de su castigo, estarán un tiempo en algún lugar donde habrá oscuridad.
Destrucción final de los incrédulos y malvados
En base a lo que hemos visto, vemos que hay diferentes castigos para los incrédulos. Por un lado, un tiempo de vida en un lugar de oscuridad, en los que los que hayan hecho mayor maldad estarán en una profunda oscuridad. Por otro lado, está el castigo del lago de fuego y, al final, la destrucción final, en donde el cuerpo físico será quemado en el Gehena.
Muchos creen que el Gehena y el lago de fuego son el mismo lugar, pero, en base a lo que hemos visto, no creo que sea así, sino que más bien el lago de fuego es un lugar de castigo y destrucción a nivel espiritual y el Gehena parece más bien una destrucción puramente física. Pero más allá de cómo entendamos al Gehena y el lago de fuego, lo importante es que nos quede claro que el destino final de todo ser malvado es la destrucción, la aniquilación, y no una eternidad de tormento.
Y si aún quedan dudas de que el destino final de los pecadores es la aniquilación, repasaremos rápidamente unos cuantos versículos de la Biblia que nos hablan de la destrucción final de los impíos.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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