¿Qué era el aguijón en la carne del apóstol Pablo? (2 Corintios 12:7)
En 2 Corintios 12:7 el apóstol Pablo dice que le fue dado un "aguijón en la carne" de parte de Satanás. Algunos dicen que este aguijón era una enfermedad, otros que era gente que lo molestaba, y otros dan diversas interpretaciones al respecto. La pregunta es ¿a qué se refería Pablo con este aguijón en la carne? ¿Tenemos forma de averiguarlo desde las Escrituras? Veremos que la solución es más sencilla y obvia de lo que parece.
Al analizar el texto griego del cual fue traducido este pasaje, vemos que la palabra que se traduce "aguijón" es skolops. Esta palabra es definida por el léxico de Frieberg como "algo puntiagudo, estaca, objeto punzante y dañino, astilla, espina, aguijón" en sentido figurado se refiere a una aflicción o discapacidad agudamente dolorosa.
La palabra griega skolops se usa sólo aquí en el Nuevo Testamento, no obstante en la Septuaginta (la traducción al griego del Antiguo Testamento) la palabra skolops aparece en Números 33:55; Oseas 2:8 y Ezequiel 28:24.
En este versículo Dios dice que si ellos no echaban a los habitantes de la tierra (extranjeros idólatras), éstos iban a ser como aguijones en sus ojos y espinas en sus costados. De aquí algunos han deducido que el aguijón en la carne de Pablo era gente que lo estaba obstaculizando.
Sin embargo, atribuir el sentido de "gente" al aguijón de Pablo basados sólo en este versículo de Números no es una buena exégesis. La Biblia nos dice que Jesús es el "león de Judá" (Ap. 5:5) y también que el Diablo anda como "león rugiente" buscando a quien devorar (1 P. 5:8), si ambas palabras "león" estuvieran conectadas deberíamos pensar que Jesús es el Diablo —por supuesto que no!
Del mismo modo, por el hecho de que en ambos versículos se use la palabra "aguijón" no podemos concluir que el aguijón en la carne de Pablo era gente, ya que no tenemos otros elementos que conecten a 2 Corintios 12:7 con Números 33:55.
Entonces, lo que tenemos que hacer para establecer qué es el aguijón en la carne de Pablo tenemos que basarnos en el mismo contexto.
Aquí la clave para entender el pasaje es la palabra "mensajero". Esta palabra en el texto griego es aggelos (o ángelos), cuyo significado primario en la Biblia es "ángel".
Si bien es cierto que la palabra griega aggelos significaba "mensajero", en la Biblia casi siempre (con muy pocas excepciones) se usa en referencia a ángeles, o sea, mensajeros espirituales.
En este caso es bastante evidente que la palabra aggelos se refiere a un ángel, porque dice que proviene "de Satanás". El aguijón en la carne de Pablo era, sencillamente, un ángel caído, servidor de Satanás.
Pablo aquí dijo que nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino que está en el campo espiritual y menciona diferentes tipos de espíritus malignos, con diversos grados de autoridad.
Pablo había recibido muchas revelaciones y visiones de Dios y estaba sirviendo fielmente a Dios en su predicación de la Palabra que Dios le encomendó. Por consiguiente, es lógico entender que el Diablo quisiera atacarlo tanto como le fuera posible para detenerlo y para esto envió un ángel que lo ataque.
Pablo oró 3 veces para que el Señor quite a este ángel de Satanás de su vida, y el Señor le dijo "bástate mi gracia". En otras palabras, Pablo no podía hacer nada humanamente para "ganarle" a ese ángel, sólo podía seguir orando y confiando en el Señor.
Esto sucede porque, cuando estamos en medio de procesos angustiantes, donde no vemos la salida a la situación, es cuando más podemos reconocer nuestra debilidad y fragilidad humana y más nos acercamos a Dios en oración.
En ese acercamiento a Dios, en fragilidad, en humildad y en continua oración es que Dios y nuestro Señor Jesús nos fortalecen espiritualmente.
Pablo agradecía, no porque le gustara estar afligido, sino porque a través de esas circunstancias él se hizo más fuerte espiritualmente, poniendo su confianza en el Señor.
La lección en todo esto es que, como cristianos, en la medida que servimos fielmente a Dios vamos a ser atacados por el Diablo y sus huestes. Como humanos no tenemos fuerza o poder contra seres espirituales y no podemos evitar que vengan aflicciones, lo que sí podemos hacer es confiar en Dios y aferrarnos a Él en oración y así el Señor nos fortalecerá y nos dará la victoria y la recompensa por nuestra fidelidad.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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