¿Qué orar por la mañana y qué orar por la noche?

Si bien la oración a Dios puede involucrar muchas cosas y no hace falta un horario específico para orar, tener cierto orden y prioridades nos puede ayudar a hacer oraciones más efectivas y provechosas.

David dijo:

David está aquí diciendo que él oraba por la mañana, pero no sólo oraba, él esperaba. ¿Qué esperaba? Seguramente no es que esperara a que Dios le trajera un desayuno.

En el texto hebreo, la palabra "presentaré" es arak, que significa "preparar, arreglar, ordenar".

La palabra "esperaré" es tsaphah, que significa "mirar, observar, vigilar". David no sólo esperaba, sino que esperaba atentamente.

Esto quiere decir que David no repetía una oración memorizada cada día, él "preparaba" sus palabras cada día, se tomaba un tiempo dedicado a la oración a Dios. Por otro lado, él no sólo oraba y luego hacía sus cosas, él esperaba atentamente que Dios le diera alguna respuesta.

Esto se asemeja a lo enseñado por Santiago:

El contexto es pedir sabiduría en una situación adversa. Dios nos dará las respuestas que necesitamos para superar situaciones difíciles, Dios promete darnos sabiduría para nuestras vidas.

A veces la respuesta de Dios no es tal como la esperamos, pero Él da respuesta. No obstante, tenemos que orar "con fe, no dudando nada", esto quiere decir que no tenemos que dudar que Él nos dará sabiduría. Es posible que Dios no nos dé otras cosas que pedimos, pero siempre nos dará la sabiduría para conducirnos correctamente en Sus caminos.

Así que, la mañana nos da una buena oportunidad para pedir a Dios sabiduría para lo que tengamos que hacer durante el día, y para tomarnos un tiempo de reflexión, en la espera de la respuesta de Dios, que muchas veces estará dentro de nuestros mismos pensamientos y reflexiones.

En este contexto David ora porque sus enemigos le perseguían para matarlo y él pedía que Dios le salve. Pero David también está reconociendo que él era un pecador y necesitaba la misericordia de Dios, él pedía a Dios que no le castigue con su ira y que le dé sanidad.

Esto significa que David reconocía que por sus pecados él no merecía la bendición de Dios, sino más bien la "ira". Pero David conocía el gran amor de Dios y pedía por Su misericordia. Él estaba turbado, desesperanzado, dolido, abatido, le oraba a Dios llorando, quizá con una mezcla de culpa por sus pecados y miedo por la situación que estaba atravesando.

Al final, Dios respondió las oraciones de David y le libró de sus enemigos.

Entonces, lo que podemos ver es que la mañana es un buen momento para orar a Dios por sabiduría para el día y reflexionar sobre lo que vamos a hacer, mientras esperamos la respuesta de Dios. Por otro lado, la noche es un buen momento para pensar en lo que hicimos durante el día, pedir perdón por nuestros pecados, volcar en Dios nuestra amargura, ansiedades, nuestro dolor y tristeza, de modo que, con la ayuda de Dios, podamos dormir en paz.


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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