No pidas un jabón si aún no te has ensuciado las manos
¿Para qué sirve el jabón? Obviamente, para quitar suciedad y desinfectarnos. Pero ¿de qué serviría si jamás nos ensuciáramos? Bueno, es cierto que hay jabones con formas y colores que se usan para decorar un espacio, pero esa no es la función original del jabón, el jabón es realmente útil cuando lo usamos para limpiar la suciedad.
¿Y por qué hablar del jabón? Pienso que esto podría ser un buen ejemplo para compararlo con nuestro deseo de que Dios nos dé Su "poder". Todos queremos hacer milagros y sanidades y estar llenos del poder de Dios, pero ¿cuántos realmente están dispuestos a meterse en el "barro" y ensuciarse haciendo Su voluntad?
Dios no hace cosas sin sentido, ni da cosas sin propósito. El poder de Dios no está diseñado para "decorar" nuestras vidas, sino para ayudarnos a limpiarnos de lo malo que hay en nosotros y ayudar a otros a ser limpios también.
¿Qué sentido tendría que Dios le dé un jabón a alguien que no está sucio, no planea ensuciarse, ni tampoco está ayudando a otros a ser limpios? Dios no da de Su poder para alimentar nuestro ego, cuando lo da, lo da para acompañar a nuestro servicio.
Pablo hizo grandes señales y maravillas de parte de Dios, pero también predicó el Evangelio por todos lados, poniendo en riesgo su propia vida, él se "ensució" seriamente haciendo la obra de Dios:
Así que, si queremos manifestar el poder de Dios, nuestro enfoque no debe ser el poder mismo, sino el servicio.
A veces pensamos "si Dios me da el poder podré servirle", mientras que muchas veces sucede al revés, Dios nos da el poder cuando ya le estamos sirviendo, y lo da cuando lo necesitamos. A veces nosotros queremos que Dios actúe de una manera y sucede algo distinto a lo que esperábamos, entendamos que Dios actúa en base a Su sabiduría y propósito, si algo no sale como esperamos, tendríamos que preguntarnos "¿por qué?", y aprender de la experiencia.
Además, Dios no va a dar a todos los mismos dones, Dios nos ha constituido como un Cuerpo en Cristo, cada uno con diferente función.
La soberbia nos lleva a creer que podemos tener todo el poder de Dios si tan sólo tuviéramos la "fe" suficiente, pero, para que no tengamos una actitud egoísta y separatista, Dios reparte Su poder y Sus dones y desea que estemos unidos como Cuerpo de Cristo para ayudarnos mutuamente.
Así que, si queremos ver más poder de Dios en nuestras vidas, tenemos que, primeramente, comprometernos a servir a Dios y también conectarnos con otros creyentes para funcionar como un Cuerpo, unidos a la cabeza, que es el Señor Jesucristo.
Notas finales
La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.
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