"Más vale malo conocido que bueno por conocer"

"Más vale malo conocido, que bueno por conocer" ¿Han escuchado esta frase alguna vez? Seguramente sí, la mayoría de las personas la han escuchado, es una frase que está en los labios de mucha gente y no sólo la dicen mucho, sino que la viven también.

Parece ser natural en el ser humano el querer aferrarse a lo "malo conocido" en lugar de explorar aquello "bueno por conocer". Existe un gran número de personas que por temor a lo desconocido suele quedarse atado a algo que sabe que es "malo", pero que ya "conoce".

Esto sucede principalmente debido al temor. La mayoría de las personas tememos a lo desconocido, y aunque la realidad presente que vivamos sea "mala", al menos ya la conocemos, ya sabemos qué tan mala puede ser y, por lo general, hasta nos acostumbramos a cierta clase de mal, nos sentimos cómodos con eso "malo conocido" y, a causa de esto, no somos capaces de darnos cuenta que quizá haya una gran bendición de parte de Dios que nos estamos perdiendo por no querer animarnos a algo distinto.

Lo "malo conocido" puede ser un amigo o grupo de amigos, una pareja, un trabajo, una vivienda, un barrio, una forma de vida, una carrera universitaria o lo que se les ocurra, siempre habrá algo "malo conocido" a lo cual aferrarse. Y en este punto, quiero que veamos unos versículos de la Biblia:

Aquí tenemos a Dios hablando con Moisés. El pueblo de Israel estaba bajo la esclavitud opresiva de los egipcios, ellos clamaban a Dios por liberación y Dios escoge a Moisés para guiarlos fuera de esa esclavitud a una tierra "que fluye leche y miel", esto significa que era una tierra muy, pero muy, próspera. Dios había determinado dar esa tierra a los israelitas para que habiten allí. Pero ¿qué pasó?

Si siguen leyendo, podrán ver cómo Moisés se enfrenta al faraón (el rey egipcio) y tras 10 terribles plagas que Dios envía a los egipcios, el faraón deja que Israel se vaya de Egipto. Poco después el faraón se arrepiente y va en busca de los israelitas y en esa persecución sucede el ya tan conocido evento en el cual Dios abre las aguas del Mar Rojo y los israelitas pasan en seco al otro lado, mientras que los egipcios, intentando cruzar, mueren ahogados al cerrarse las aguas. Y así llegamos hasta Números 13, en donde leemos:

La instrucción era simple: ir a esa tierra y observarla para dar un reporte de cómo era y cómo eran sus ciudades y sus defensas. Los siguientes versículos nos relatan un poco la labor de reconocimiento, y más adelante leemos:

Estos hombres vieron una tierra realmente próspera, pero vieron allí también a soldados grandes y fuertes fortificando la ciudad y tuvieron miedo. Caleb ciertamente creyó en la promesa de Dios y les alentó a ir y tomar la ciudad, pero el resto tuvo miedo y no quería ir.

¿Se dan cuenta de lo que sucede aquí? Esta gente se llenó de miedo y comenzó a hablar mal contra Dios. ¿Para qué los llevó Dios allí según lo que leímos previamente? ¡Los llevó para tomar la tierra prometida! Pero ellos se llenaron de miedo y comenzaron a acusar a Dios de que Él los había llevado allí para que muriesen. Y al final intentaron nombrar un jefe para volver a Egipto. Dios les había dado una promesa, una promesa de algo muy bueno "por conocer", pero ellos tuvieron miedo y quisieron volver al "malo conocido", a Egipto, aquél lugar del que pidieron salir porque ya no soportaban la opresión y la esclavitud. ¿Les ha pasado algo similar? ¿Han pedido algo a Dios y luego temido de hacer lo necesario para recibir sus bendiciones?

Miren cómo sigue la historia luego:

Aquí vemos a dos hombres: Josué y Caleb, que creían en la promesa de Dios y querían ir a tomar la tierra prometida, pero el resto estaba apoderado del miedo, al punto que quisieron matar a los dos únicos hombres que estaban creyéndole a Dios.

En los siguientes versículos, Dios dice a Moisés que haría morir a todo el pueblo y lo iba a poner como líder sobre otro pueblo, pero Moisés habla con Dios e intercede de modo que Dios decide no destruir al pueblo, pero, aun así, ellos ya no iban a poder entrar en la tierra prometida:

En resumen, ninguno de los israelitas que murmuraron contra Dios pudo entrar en la tierra prometida, 40 años estuvieron errantes en el desierto hasta que todos ellos murieron, excepto Josué y Caleb, que por la fe que habían demostrado, quedaron vivos para entrar en la tierra prometida 40 años más tarde.

Lo que vemos aquí es un claro ejemplo de todo un pueblo aferrándose a lo "malo conocido" a causa del miedo en enfrentar el obstáculo que se les presentaba para llegar a lo "bueno por conocer" que Dios les estaba presentando delante.

Ellos tuvieron miedo, hablaron contra Dios, se quejaron contra los hombres de Dios, quisieron silenciar a los únicos dos que tenían fe en Dios y al final se perdieron la bendición de Dios. Luego se arrepintieron y quisieron ir a pelear, pero la promesa ya no estaba disponible, Dios había cerrado las puertas para esa bendición y sólo volvió a abrirlas 40 años más tarde.

Esto debe de servirnos de lección para estar atentos a aquello que Dios quiere darnos. Si algo le hemos pedido a Dios y Dios nos muestra que es hora de enfrentar un cambio, será necesario que cobremos valor y hagamos lo que haya que hacer. La filosofía de "más vale malo conocido" no obra la voluntad de Dios, nos mantiene aferrados a algo que nos daña y que nos impide alcanzar las bendiciones de Dios.

Así que, cuando Dios nos diga que "marchemos", no miremos la estatura del oponente, sino la grandeza de Dios, como lo hicieron Josué y Caleb.

¡Recibamos las bendiciones de Dios! ¡Estemos firmes en Sus promesas!

¡Dios los siga bendiciendo!


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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