Los juicios de Dios

Tabla de contenidos
  1. El juicio de Dios
  2. El "día del Señor"
  3. La "ira" de Dios
  4. Diferentes juicios

El juicio de Dios

La Biblia nos dice que Dios es justo y va a juzgar a toda la humanidad para dar recompensas y castigos. En diferentes partes de las Escrituras podemos ver que Él hará justicia sobre la humanidad:

Dios pondrá a juicio nuestras acciones y nuestras palabras, e incluso aquello que está "escondido" en nuestro corazón. Pero Dios es misericordioso, bondadoso y está lleno de amor, por esta causa Él no está emitiendo Su juicio hoy, sino que está siendo paciente con los incrédulos, para darles la oportunidad de que se arrepientan y alcancen salvación.

Pedro aquí nos está diciendo que Dios no demora Su promesa de salvación sólo por un deseo injustificado de demorarlo, sino que Su intención es que todos se arrepientan, y por eso está siendo paciente. No obstante, en algún momento va a llegar un día llamado "el día del Señor" y va a haber gran destrucción sobre la tierra y vendrá gran aflicción sobre los incrédulos.

El "día del Señor"

La expresión "el día del Señor" tiene un significado particular en la Biblia. En el Antiguo Testamento es llamado "el día de YHWH" (o "el día de Jehová") y en el Nuevo Testamento lo vemos como "el día del Señor" y también como "el día de Jesucristo" o "el día de Cristo Jesús". La palabra "día" se usa en forma de metonimia (una figura de dicción) para indicar un tiempo o período, como veremos, señala un tiempo en que Dios va a juzgar a la humanidad, castigando a los incrédulos y malvados.

Otros versículos que nos hablan de este "día de Jehová" son Joel 2:1-3; Amós 5:20-24; Sofonías 1:14-18; todos estos versículos nos muestran que el tiempo en que Dios juzgue al mundo va a ser un tiempo de gran aflicción y tribulación, donde Dios va a castigar la maldad del mundo. Este tiempo es también llamado "el día del Señor" en el Nuevo Testamento:

Pedro nos dice que "el día del Señor" va a venir como ladrón en la noche, o sea, inesperadamente, súbitamente. El castigo de Dios por la maldad del ser humano va a venir súbitamente, pero nosotros, como cristianos, no debemos preocuparnos, porque antes que ese momento llegue, vamos a ser arrebatados por Jesús en el cielo.

Los creyentes que queden hasta el día del juicio de Dios vamos a ser arrebatados al cielo previo a que llegue el juicio de Dios sobre la humanidad.

Al incrédulo ese día lo va a sorprender como un ladrón. El ladrón viene de noche y roba, mata y destruye súbitamente, pero nosotros no vamos a sufrir daño, porque Cristo nos va a llevar antes, por eso la Biblia nos dice que nosotros no estamos en tinieblas para que aquél día nos sorprenda como ladrón.

Esto dijo el apóstol Pablo cuando estaba por ser juzgado, por causa de su prédica de la Escritura, por un tribunal que podría decidir quitarle la vida. En estos versículos las palabras "tribunal humano", según el texto griego literalmente se leerían como "día humano". Estas palabras constituyen la figura literaria metonimia, en donde se usa la palabra "día" para representar al tiempo o era presente.

En el tiempo del apóstol Pablo no había cárceles como hoy las conocemos, las cárceles eran lugares de confinamiento momentáneo mientras una persona esperaba un juicio, en el cual la persona podía ser liberada o condenada a muerte. Pablo estaba esperando ese juicio, este tribunal humano que lo iba a juzgar podía determinar si él vivía o moría, pero a Pablo no le preocupaba la sentencia de esta era, sino la de la era venidera.

Lo interesante es notar que Pablo llama "día humano" al tiempo en el que el ser humano está juzgando sobre la Tierra, en contraste al "día del Señor", en el que Dios va a enviar Su juicio. Evidentemente, a Pablo le importaba más ser aprobado en el día que Dios lo juzgue y no en el tiempo que estaba siendo juzgado por los seres humanos.

Entendiendo que "el día del Señor" es ese tiempo de juicio, es fácil comprender las palabras de Juan en apocalipsis:

Algunos creen que al decir "el día del Señor" Juan se refería a un día de la semana, sábado o domingo. Pero nos tiene que quedar claro, por todo lo que hemos visto, que Juan donde estaba era en una visión sobre el futuro, cuando venga el día de juicio de Dios sobre la humanidad. Así que lo que va a escribir, no es para iglesias del presente, sino para iglesias del futuro, cuando ese día llegue. Algunos creen que muchas de las cosas relatadas en el apocalipsis ya están sucediendo, pero no es así, porque "el día del Señor" es un tiempo posterior al arrebato de los cristianos, tal como hemos visto.

Es evidente que ya en aquél tiempo había gente que pensaba que el día del juicio de Dios ya había llegado. El templo de Jerusalén había sido destruido, había mucha maldad en la sociedad, los cristianos estaban siendo perseguidos, y muchos creían que había venido el juicio (y quizá creían que se habían "perdido" del arrebato). Pero no, Pablo les dice que no se dejen mover fácilmente y luego explica algunas cosas que sucederán poco antes del tiempo final.

Por lo dicho aquí, había quienes incluso quisieron enviar cartas a nombre de Pablo, o que decían que "el espíritu" les había revelado que el día ya había llegado. Hoy en día suceden las mismas cosas ¿cuántos hay que dicen haber recibido "revelación" de Dios y que Dios ha comenzado Su juicio? Pero nosotros no tenemos que creer a esas falsas "revelaciones", sino a la Palabra de Dios, que nos dice que el juicio de Dios vendrá después de nuestro arrebato.

La "ira" de Dios

Si aún les quedan dudas sobre si los cristianos pasaremos por el tiempo de juicio de Dios, vamos a analizar otro concepto interesante en la Biblia que es la "ira" de Dios. La palabra "ira" puede entenderse como "fuerte enojo, ira, furia, furor". La Biblia nos habla de la "ira de Dios" siendo desatada sobre los que hacen maldad.

Hubo ocasiones en el pasado en que Dios desató Su ira sobre los impíos, castigándolos por sus malas acciones, esto a causa de que Él debía mantener al mundo en condiciones para que llegara Cristo y pudiera salvar a la humanidad. Si Dios permitía que el mundo se llene de maldad, podría haberse complicado la venida del Salvador. No es la intención desarrollar todos los detalles de Su propósito y plan en este estudio, pero sí que notemos que la "ira" de Dios está relacionada con Su juicio y castigo sobre la maldad.

Ya habíamos visto, previamente, que en el Evangelio se revela una "ira de Dios" contra todos los irreverentes e injustos (Ro. 1:18). Las plagas, tragedias y mortandad relatadas en apocalipsis, son producto de la ira de Dios y de Jesús desatadas sobre la tierra:

Notemos que dice que "ha llegado el gran día de su ira", y ya habíamos visto que este día (o tiempo) también es el día de juicio de Dios sobre la maldad humana. Así que las expresiones "día de la ira" y "el día del Señor" ambas refieren a ese tiempo donde Dios castigará la maldad humana.

Ahora veamos lo que otros textos de la Biblia nos enseñan sobre este día de "ira" de Dios:

Aquí la Biblia nos muestra algunos de los comportamientos que causan la ira y enojo de Dios. El primer y gran problema es no dar la gloria a Dios. Cuando el ser humano, habiendo recibido la Palabra de Dios, decide adorar a otro ser o cosa que no sea Dios, comienza en un espiral de descenso que le lleva a toda clase de conducta impura y Dios aborrece estas cosas. Su ira viene contra estas personas.

Como podemos ver, la ira de Dios no es para los que creen, sino para los que no obedecen a la verdad, los que son duros de corazón y no se arrepienten. Estas personas están acumulando ira para el día de la ira y juicio de Dios. En este punto también voy a señalar que lo relatado en apocalipsis no es el único momento de juicio e ira de Dios, en ese momento habrá castigo sobre los malvados que aún estén vivos, pero para el resto también habrá un juicio (ya lo veremos más adelante) y todo el que no se arrepintió y creyó en Jesús como Señor va a tener un castigo acumulado, alguien como Hitler no va a recibir el mismo castigo que una persona que fue incrédula pero no hizo mucho daño. Lo que quiero que se vea claro en estos versículos es que son aquellos que no se arrepienten (que no aceptan a Jesús como Señor) los que recibirán ira de Dios, no los creyentes.

Para los que hemos creído en Jesús como Señor no habrá ira de Dios, no pasaremos por la ira relatada en apocalipsis, ni por la ira final de Dios en la que destruirá por completo a los impíos.

Como pueden ver, Pablo claramente nos dice acá que, por el sacrificio de Cristo, nosotros, los que creemos, seremos salvos de la ira. ¡No hay ira para los creyentes!

Aquí el apóstol Pablo señala claramente que antes de creer en Jesús como Señor somos, por naturaleza, "hijos de ira". Esta es una figura literaria, pone a la "ira" como nuestro padre o madre, mostrando que ya desde el nacimiento tenemos esta tendencia al pecado y sin Cristo no podríamos jamás pasar a ser hijos de Dios y vivir en Su reino.

El versículo 6 nos dice que juntamente con Cristo Jesús "nos resucitó" y "nos hizo sentar en los lugares celestiales". Podríamos preguntarnos ¿cómo es que nos resucitó si aún no hemos muerto? ¿Alguien ahora está "sentado en lugares celestiales? ¡Claro que no! Esta es otra figura, que los académicos llaman "pasado profético", que consiste en hablar en tiempo pasado sobre un hecho futuro para mostrar lo segura que es la declaración. Pablo podría haber dicho aquí "nos resucitará" y "nos sentará", pero usa verbos en tiempo pasado para mostrarnos que desde el punto de vista de Dios esto es un hecho, una vez que hemos hecho a Jesús Señor, no hay nada que podamos hacer para perder nuestra vida en la era venidera. No obstante, más adelante veremos que, aunque el pecado no nos quita la salvación, siempre trae consecuencias que vamos a querer evitar.

Aquí vemos algunas de las cosas que enojan a Dios y luego se nos dice que la ira de Dios viene (sobre los incrédulos) a causa de estas cosas. Nosotros hemos sido librados de esa ira, pero, sabiendo que estas cosas enojan a Dios, no deberíamos hacerlas.

¿Pueden ver cómo una y otra vez la Biblia nos dice que fuimos librados de la ira de Dios? Y, más aún, la palabra "salvo" o "salvación" está muy frecuentemente relacionada con esta ira de Dios. ¡Porque eso es la salvación!

Nuestra salvación consiste en haber sido salvados (puestos a salvo, librados) de la ira de Dios y la muerte final

Queda claro que hay "ira de Dios" preparada para todo aquél que no cree en Jesús como Señor. Esto es porque Dios es justo y tiene que castigar el pecado y la maldad. No obstante, Jesús fue torturado como un pecado sin jamás haber pecado, es justo ante Dios perdonar todo pecado y librar de la ira a quienes creen en Jesús como Señor. ¡Esta es la gracia y misericordia de Dios!

Diferentes juicios

La Biblia nos muestra diferentes juicios de Dios. Por un lado, en el Antiguo Testamento podemos ver que en ocasiones muy particulares Dios envió Su juicio sobre la maldad humana. Dos ejemplos claros son el diluvio de Noé y la destrucción de Sodoma y Gomorra. Leyendo Génesis 6:5 podemos ver que en los tiempos de Noé la maldad sobre la Tierra se había multiplicado al punto que "toda tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo sólo al mal"; en el caso de Sodoma y Gomorra, Génesis 18:20 nos dice que el pecado de la gente de esta ciudad se había "agravado en extremo". En esos casos Dios envió destrucción a causa de su maldad, pero también porque debía frenar el avance de esa maldad para así concretar Su propósito y plan en Jesús. Además, estas intervenciones de Dios no fueron sólo en respuesta a la maldad humana, sino al accionar de ángeles caídos que estaban actuando en oposición a Dios.

Aquí la palabra "infierno" en griego es *tartaroö*, en otro capítulo lo veremos en más detalles, pero hay que tener en cuenta que esta palabra no se refiere al "infierno" de las películas, como un lugar de tortura, sino que, como dice el contexto mismo, es una prisión de oscuridad especial para los ángeles caídos. Dios los tiene atrapados allí en espera de su juicio y destrucción final.

Como vemos en el versículo 9, si bien Dios castigó la maldad de la humanidad, este no es todo el castigo, sino la primera parte del castigo que merecen por su maldad. En el futuro estas personas resucitarán, serán juzgadas y tendrán su castigo completo, también los ángeles y espíritus que hayan hecho maldad recibirán su castigo, lo cual veremos en más detalle en el siguiente capítulo. Lo mismo sucederá con lo relatado en apocalipsis, esto será sólo una parte de Su juicio sobre la maldad humana, luego cada uno será juzgado por Dios y tendrá su castigo o recompensa completa.

Este salmo nos dice que los impíos y pecadores no se van a "levantar" en el juicio ni estar en la congregación de los justos. Esto nos indica que habrá diferentes juicios para los impíos (los incrédulos) y otro juicio para los justos (los creyentes). Veremos que los incrédulos tendrán juicio para castigos según el mal que hayan hecho, mientras que los creyentes tendremos un juicio que es para recompensas por lo bueno que hayamos hecho, nuestros pecados no van a ser tomados en cuenta, porque Cristo pagó por nuestros pecados, así que no vamos a recibir "la paga del pecado", que es la muerte.

Tanto los incrédulos como los creyentes, todos seremos juzgados, también los seres espirituales serán condenados y los que hicieron el mal tendrán su justo castigo. Pero no todos vamos a estar en el mismo juicio.

El juicio de los incrédulos es para castigo, el de los creyentes es para recompensas.

Jesús dijo que habrá dos resurrecciones, los que hicieron el bien tendrán resurrección de vida (vida perpetua en la era venidera) y los que practicaron el mal (sin arrepentirse) van a ser condenados, recibirán el castigo por lo que hicieron y al final la muerte final.

Jesús en estos versículos dejó en claro que lo más importante de la ley de Dios, lo más importante de aquello que Dios reveló en Su Palabra, es el juicio, la misericordia, la fe y el amor de Dios. En otras palabras, es importante que prediquemos que va a haber un juicio sobre la humanidad, el mal no va a quedar impune, sino que será castigado. Cuando las personas logran comprender que merecen la muerte por sus pecados, entonces pueden entender por qué necesitan la salvación por medio de la fe y esto les hace reconocer la misericordia y amor de Dios. Por eso, el mensaje del Evangelio debe contener ambos aspectos: la salvación por medio de la fe, y el castigo de Dios sobre quienes rehúsan a creer en Jesús como Señor.


Notas finales

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia.

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